Prótesis de manos y dedos personalizadas y económicas

Un estudiante de Archivística y un carpintero se convirtieron en los dos primeros usuarios de estos nuevos elementos ortopédicos que se acomodan a los requerimientos específicos de cada persona.

Según el profesor Nelson Vanegas Molina, del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín, las prótesis convencionales se empezaron a fabricar hacia el periodo de la Segunda Guerra Mundial, y para ellas se ha utilizado aluminio y acero inoxidable.

Estos materiales son pesados, por lo que la mayoría de los usuarios los portan durante tiempos cortos, como lo hace Rigoberto Zapata, el estudiante de Archivística que perdió sus manos en un accidente con explosivos y que ahora usa el elemento ortopédico elaborado en la  universidad a partir de dos tipos de plásticos.

Para él lo interesante de estas prótesis es que “se hace el diseño afín a los deseos y expectativas que uno tenga, y para mí el peso es fundamental. Antes tenía unas que no utilizaba porque me sentía incómodo”.

En el proyecto participaron 16 estudiantes de la asignatura Diseño Integrado del programa de Ingeniería Mecánica, entre ellos Joel González, quien trabajó en la prótesis de Rigoberto Zapata. La principal ventaja es que permite doblar los dedos índice y pulgar a la vez, algo que no se logra con las prótesis convencionales, que solo dejan cerrar toda la mano.

Otra característica destacable es el precio. Según el profesor Vanegas Molina este se establece según los materiales. En promedio, las prótesis de un par de manos, importadas, cuestan ocho millones de pesos; en contraste, las producidas en el centro de enseñanza superior alcanzan un precio de cien mil pesos.

Para elaborar las prótesis se hicieron modelos en yeso, con el propósito de tener las medidas exactas del usuario. Después se escanearon y de esa manera se obtuvo información más completa para el diseño final, a partir del cual se le dio la forma adecuada, se escaneó e imprimió en una impresora 3D.

Prótesis para dedos

Como parte del proyecto se elaboraron siete elementos ortopédicos de este tipo. El académico explica que su fabricación es innovadora en el sentido de que las prótesis de dedos no son muy trabajadas, a diferencia de las de los pies, de las cuales sí existe un conocimiento claro.

“Algunas personas que han perdido uno o varios dedos continúan con esa falencia debido a que no hay posibilidades de que algún producto les supla esa necesidad, y nosotros quisimos hacerlo. La finalidad de las prótesis es que los dedos logren los movimientos normales de las articulaciones al momento de coger un lápiz, un celular o sostener una taza de café, por ejemplo”, asegura.

El movimiento de los dedos de las prótesis se logra mediante sistemas mecánicos que varían según el caso de cada usuario. En general se trata de un elemento que al entrar en contacto con otros dedos activa el estiramiento o cerramiento.

Para el diseño y la ejecución de las soluciones, el grupo hizo una convocatoria por medio de la sección de Acompañamiento Integral de Bienestar Universitario de la Sede. Entre los beneficiados estuvo Luis Gabriel Garcés, un carpintero que perdió tres dedos al cortarse con una sierra.

Uno de los estudiantes que trabajó en su prótesis fue Santiago Pineda, para quien el proyecto es una manera de reflexionar acerca del rol de los ingenieros, profesionales cuyo foco debe estar en la colaboración comunitaria.

En esto está de acuerdo Rigoberto Zapata –usuario de la prótesis de la mano–, quien concluye que “normalmente las ingenierías se perciben como comerciales y orientadas a generar riqueza, pero proyectos como este tienen en cuenta la parte social, y eso es fundamental”.

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