Excombatientes de grupos armados le apuestan a la literatura

En proceso de reintegración se forman y potencian sus habilidades en escritura, gracias a la unión de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización y la Biblioteca Pública Municipal Otto Morales Benítez, de Riosucio.

Desde el 2017, la biblioteca de Riosucio se ha mostrado como un escenario de inclusión que favorece la construcción de proyectos de vida en el marco de la legalidad de personas en proceso  de reintegración. En esta ocasión, a través del taller literario ‘Palabras y Colores de Paz’, la alianza busca fomentar la lectura y la escritura del grupo de personas que residen en el municipio.

Es así como este espacio busca potenciar las habilidades y destrezas de la población a través del reconocimiento de diferentes estilos de cuento y poesía, que sirvan como insumos para que por medio de la literatura, puedan explorar sus pensamientos, ideales y visión del mundo, y puedan plasmarlos a través de la palabra escrita.

«Buscamos plasmar cómo nos soñamos un país diferentes y también la cruda realidad del camino que se tuvo que trazar para llegar a este nuevo horizonte», expresó Carlos Ariel Soto Rangel, coordinador de la ARN en el Eje Cafetero. A esto añadió que este ejercicio «se vuelve, con seguridad, en una medida de satisfacción para las víctimas del conflicto en la medida que estos chicos cumplen con esa doble condición».

Por otra parte,  Sergio Alexander Abonce Trejos, bibliotecario y aliado en este proceso por parte de la biblioteca municipal,  expresa que con esta estrategia  quieren también potenciar la biblioteca pública como un escenario de paz, reconciliación y formación de liderazgos en el ámbito cultural, así como motivar a las personas «a apostarle a la lectura y la escritura como una forma de construir progreso social y humano».

Esta experiencia ha permitido que este grupo de personas se proyecten, re-signifiquen las vivencias del conflicto armado y se reconcilien consigo mismo, sus familias y la sociedad. «Este proceso me ha ayudado a dejar de ser negativo y pensar las cosas antes de actuar», expresa Yan Carlos Urrea, desvinculado de las Farc. Mientras tanto, Narly Bailarin Cinigui, desvinculada de 19 años, ve esta experiencia como una oportunidad de aprender nuevas cosas como poderle leer a su bebé que viene en camino.

Las personas desvinculas son aquellas que salieron de los grupos armados ilegales siendo menores de edad, a los cuales el ICBF acoge hasta cumplir su mayoría de edad y es en ese momento cuando, por voluntad propia, deciden empezar su ruta de reintegración.

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