Marmato: entre la incertidumbre, el oro y la pobreza

La población de 537 años de historia, de tradición minera afronta la problemática de 350 minas productoras de oro sin licencia de explotación, la falta de dinamita y el impacto de la llegada de la multinacional Gran Colombia Gold. (Informe I)

MARMATO FOTO

Los habitantes del municipio de Marmato una población al occidente de Caldas, el segundo productor de oro en Colombia, viven hoy el drama de los efectos de las modificaciones a las normas que reglamentan la minería en el país, que afecta a cerca de 3.000 mineros de una tradición histórica de 537 años y que los tiene al borde de la ilegalidad.

Encumbrada en las montañas del Eje Cafetero, esta localidad de 10.000 habitantes de negros provenientes del golfo de Biafra y de otras zonas de África, de indígenas Catamas, de mestizos y de blancos, se debate en la incertidumbre de una situación no reconocida por el Estado, la llamada “minería ancestral, artesanal o informal” que han practicado por tradición histórica hace cinco siglos, y que representa el 70 por ciento de la actividad minera relacionada actualmente.

Para el presidente del Comité Cívico Pro-Marmato y propietario de varias minas, Yamir Amar Cataño, la incertidumbre es total, no se entiende la posición de la Agencia Nacional Minera, que niega las licencias y permisos de minas que no tienen propietarios, otras que fueron abandonadas hace más de 100 años y explotadas por mineros y trabajadores locales.

Según el dirigente cívico es evidente el retraso de varias décadas en la aprobación de licencias y permisos; hace poco recibieron 54 solicitudes rechazadas, presentadas en el 2.004, petición de la que se conoce una respuesta jurídica once años después.

En la alcaldía hay 53 órdenes de cierre de minas, las que no se han podido aplicado por la incidencia de la medida al quedar cesantes cerca de 1.000 trabajadores, además de las protestas ciudadanas que están a la vista, el municipio recibirá este año por regalías 1.135 millones de pesos.

Los representantes de los mineros y trabajadores dicen que no admiten que se les dé un trato de “delincuentes”; somos un pueblo aguerrido y luchador , simplemente le solicitamos al gobierno nacional que aclare nuestra situación y aporte en la búsqueda de soluciones a la problemática, indicaron.

Héctor Gonzales, un humilde trabajador minero advierte que esa situación de incertidumbre y de zozobra le ha generado además de los problemas económicos, traumas y problemas emocionales, “no se hacer otra actividad y con mi familia me estoy muriendo de hambre”, dice al reclamar ayuda.

Para el Personero saliente, Wilson Osorio, lo atípico es que no se sabe es; si el pueblo está dentro de las minas o las minas están dentro del pueblo, dado el considerable número de socavones que hacen reconocible el municipio y evidencian su alta dependencia de la actividad aurífera.

Según censos recientes, él pueblo tiene hoy cerca de 500 minas, 123 legales, 196 artesanales y con petición de licencia de explotación sin definir, 60 sin trámite jurídico alguno, y otras 100 que se trabajan de manera informal en los últimos años en zonas agrícolas y ganaderas.

A esta problemática se suma la originada en las operaciones de la multinacional canadiense Gran Colombia Gold, empresa que en el 2.006 adquirió 80 minas, incluida la más grande “La Villonza” cerradas en su totalidad varios años y tomadas e invadidas posteriormente por trabajadores mineros. Cierre que se dio mientras la compañía definía con las autoridades administrativas y ambientales la técnica de explotación y el futuro de las inversiones.

Los lugareños de la histórica localidad lograron luego de seis años de discusiones jurídicas que los inversionistas extranjeros desistieran de una explotación a cielo abierto en 1.200 hectáreas que producirían al año 10 toneladas de oro. Esto implicaba el traslado total de las viviendas de la parte alta y de la montaña, al llamado “llano”, sector en la que hoy reside el 20 por ciento de la población. La empresa adelanta explotación por socavón debido a la negativa de los pobladores a la aplicación de otros sistemas.

Asesores jurídicos de asociaciones mineras exteriorizaron preocupación por la situación económica de la multinacional, Gran Colombia Gold, representada en la región por Mineros de Caldas y Minerales Andinos. Sus directivos responden que como plan de responsabilidad social aportaron 700 millones para la construcción de un moderno colegio y del hospital, apoyaron el traslado de familias que están en zonas de riesgo y que avanzan en construir una propuesta social incluyente y diversa.

En una tarea conjunta con la secretaria de gobierno de Caldas se crearon mesas de diálogo y de concertación, que apuntan a brindar capacitación a la pequeña minería y de subsistencia, y en lograr que la Gran Colombia Gold, amplié la vinculación de mineros y trabajadores locales a las explotación minera, se está en la fase de acercamiento para un proceso de subcontratación.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.