Óscar Tulio Lizcano y la filosofía del perdón

El excongresista quien fue el primer secuestrado político de las Farc recibió el título de magíster en filosofía de la Universidad de Caldas. El tema central de su tesis de grado fue el perdón. Continuará con un doctorado en una universidad española, además de socializar la importancia de perdonar.

Tras considerarlo como un propósito de vida luego de ocho años de secuestro de las Farc, el exparlamentario y dirigente político Óscar Tulio Lizcano, recibió el título de magister en Filosofía, que le confirió la Universidad de Caldas, a sus 69 años ratificó que llegar a un aula de clase le permitió reencontrarse con la vida, con los ciudadanos del común y con su familia.

Acompañado de una muy pequeña comitiva, su esposa Martha Arango y uno de sus hijos el senador Mauricio Lizcano; quien fuera el primer secuestrado político de las Farc, al recibir el título, visiblemente emocionado fue objeto de una gran ovación, en especial de sus compañeros de clase, en su mayoría jóvenes. El acto de graduación se realizó en el auditorio principal de la universidad

Tras ser destacado por sus excelentes notas, puntual asistencia y dedicación, explicó que en los últimos años se ha sentido muy bien disfrutando de la primera posesión del hombre sobre la tierra: la libertad. Su tesis de grado la título: Las palabras duermen con el perdón. Su próximo reto; matricularse como estudiante de la Universidad Complutense de Madrid en un doctorado sobre filosofía.

Indicó que escribir su proyecto de grado sobre el perdón nace de su huella autobiográfica de estar secuestrado y sin libertad en las selvas del Choco; fue buscarle un espacio al dolor para llegar al perdón del que dice le dio a sus victimarios quien en su tiempo de secuestro no le permitieron interactuar con otras personas, lo que le causo mayor tristeza y depresión. Fue secuestrado en Riosucio, Caldas, en agosto del 2.000 y liberado por uno de sus captores en octubre del 2.008.

Según el excongresista ese perdón solo tiene sentido cuando se perdona lo imperdonable, hecho el daño no se puede continuar con odios y rencores, hay que soltar, liberarse como acto individual y voluntario. Al referirse al proceso de paz entre el gobierno y las Farc, dijo que hay que avanzar, pero entender que el país no está preparado para perdonar, más cuando el perdón es individual, no colectivo, ni obligatorio o jurídico.

Hablo de las palabras y del perdón al considerar que el dolor que se recibe hay que narrarlo, hay que contarlo, hay que exteriorizarlo, no se puede olvidar; explicó que es quizás la única forma de hacer catarsis, tal como lo plantean los psicólogos y filósofos.

Para el exdirigente político no hay cosa más deshumanizante que la falta de contacto humano, y ese fue su dolor durante el secuestro; Íngrid Betancurth y sus compañeros siempre interactuaron, hablaron, yo hablaba con las plantas y los árboles para redimir mi soledad y el abandono, indicó.

Un Óscar Tulio Lizcano libre y sonriente subió un nuevo escalón, un nuevo peldaño, en la búsqueda de conceder el perdón, a sus secuestradores: las farc.

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