Asamblea del Quindío analizó crisis cafetera

Al evento asistieron caficultores, delegados de organizaciones del sector y de otras asociaciones sociales.

Se concluyó que de mantenerse la crisis que golpea a estos campesinos del Quindío, se va a continuar profundizando el desempleo y la pobreza que hoy padece el departamento.

La jornada fue convocada por el diputado Humberto Turriago López, quien hizo énfasis en la importancia de analizar el tema y proyectar soluciones coherentes, en el seno de la corporación.

Los voceros de las diferentes entidades de la sociedad civil denunciaron que los costos de la producción de café han venido aumentando en forma progresiva, mientras que el valor del grano a nivel internacional sigue el mismo desde hace 20 años, por consiguiente, las pérdidas son ostensibles para los agricultores de este renglón.

Agregaron que el valor de la mano de obra, que es el que más afecta al costo por hectárea cultivada, se ha incrementado en Colombia en las últimas dos décadas en 300%, mientras que el precio sigue congelado, debido al enorme incremento de la oferta mundial del grano.

Reiteraron que el costo de la cosecha dinamiza la economía de muchos municipios del Quindío, por lo tanto, ante la disminución de ingresos, los caficultores ya no tienen capacidad de pago.

En tal sentido, los diputados avalaron las peticiones de los cultivadores del grano:

Que las soluciones planteadas deben garantizar un precio que permita recuperar los costos de producción de la arroba o la carga y una cuota de ganancia que sea justa para los productores.

Que el sector cafetero demanda ser mirado como un negocio que le deje utilidades de verdad a todos los actores del sector, especialmente a los cultivadores del grano.

Que una de las soluciones viables que debe acometer el gobierno es la de liderar la constitución de una organización internacional de países productores que enfrente con decisión a las pocas compañías trasnacionales que definen el precio en dólares y que se exija una cuota mayor de participación para los productores.

Que se resuelva con prontitud la realidad del fondo para la estabilización del precio, nutriéndolo con los recursos suficientes que garanticen su existencia y que éste de verdad, sea para sustentar el precio y no para fortalecer a las finanzas de las compañías aseguradoras, aumentando los costos de producción.

Que las deudas contraídas en la prolongada crisis, algunas de ellas impagables, con los actuales precios, sean objeto de solución real y que el gobierno actual cumpla con el compromiso adquirido con los cafeteros en campaña electoral.

Que el modelo de departamentos que hoy son exitosos en su caficultura como el Cauca, Huila y Nariño, comprueban que sí es posible, con políticas públicas departamentales serias enfrentar la crisis, también desde lo local, por lo que es necesario unir los gremios económicos y las decisiones de la administración departamental y municipales.

Que mientras persista el costo actual del dinero y los cafeteros tengan que pagar altos intereses, el gremio estará expuesto a las políticas del sector financiero, que solo se interesa es sus utilidades. Intereses anuales por encima del 4% anual son imposibles de cumplir.

A una sola voz, las diferentes intervenciones coincidieron en rechazar el cultivo de aguacate hass, y en general, los monocultivos, los que estarían no solamente desplazando al café y los productos complementarios, sino que estaría siendo sembrado el aguacate en zonas muy cercanas a las fuentes hídricas, cambiando la verdadera vocación regional cafetera, sino afectando los nacimientos de agua y beneficiando solamente a muy pocas empresas, muchas de ellas multinacionales.

Los productores de café evidenciaron el problema de la cereza, que está relacionado con la sobreoferta de café.

La política de la Federación Nacional de Cafeteros de pasar de 14 millones de sacos a 20 millones de sacos. Esto es un despropósito. Al contrario hay que seguir promoviendo la retención de café entre países, para presionar el aumento del precio internacional.

“«El Quindío demanda un liderazgo político. Los caficultores se sienten solos. Los cultivadores no le ven un futuro cercano y de largo plazo a la economía regional. Es necesario que se tome la decisión histórica de establecer si el departamento va ser agrícola (cafetero, aguacatero) o turístico. Resolver estos problemas que hoy padece la caficultura, será un gran paso para que de nuevo florezca nuestra actividad y con ello el reavivamiento de una economía regional que también necesita la atención del gobierno nacional», puntualizaron los asistentes.

Audio, Dimas Arias, de Dignidad Cafetera del Quindío

 

 

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