Soltería femenina estigmatizada en Colombia

Se evidenció que a pesar del avance en derechos, en Colombia se sigue mostrando un amplio despliegue de estereotipos sobre la mujer soltera.

A esta conclusión se llegó después de analizar 238 noticias de prensa relacionadas con “mujer y soltería” publicadas entre 1991 y 2016, y de entrevistar a 12 mujeres residentes en Bogotá, de entre 25 y 50 años

Para Yadira Ramírez, magíster en Trabajo Social de la Universidad Nacional de Colombia, tales estereotipos están apoyados en creencias tradicionales relacionadas con la expectativa de lo que se espera sea la vida de la mujer adulta.

Mientras el Censo Nacional de Población y Vivienda (DANE) de 2005 arrojó que los hogares unipersonales representaban un 12 %, en el de 2018 esta cifra aumentó a 18,1 %, lo que refleja una tendencia de los colombianos a vivir solos, especialmente en los estratos altos.

La investigadora entrevistó a un grupo de mujeres autodefinidas como “solteras”, algunas de las cuales nunca han tenido pareja, otras la han tenido pero ahora están solas y otras tienen una relación de pareja sin convivencia.

Entre los resultados se destaca que en los significados de la soltería se juegan otros elementos como libertad y autonomía. “En su discurso se escuchan expresiones que demuestran que con su soltería tienen la libertad de tomar decisiones y de administrar sus vidas de una manera más autónoma”, afirma la investigadora.

Con respecto a la soltería como una elección, los relatos mostraron que aunque les hubiera gustado tener una unión de pareja, “las cosas no se dieron”, para hablar de circunstancias que probablemente estuvieron fuera de su control.

“La soltería como una elección aparece de manera recurrente asociada con las experiencias de violencia contra las mujeres que observaron siendo niñas en madres, abuelas, hermanas, tías y demás familiares”, indica la magíster.

La elección de la soltería también es un tema generacional y algunas argumentaron factores como la formación académica, el trabajo o la elección de una pareja adecuada para estar solteras: “ellas no plantean presiones como ‘póngase las pilas’ o ‘qué va a ser de su vida’ como expresiones frecuentes de los padres de algunas entrevistadas mayores de 40 años”.

Solteras y cuidadoras

Otro factor para destacar en la investigación es que varias de las entrevistadas manifestaron que entre sus prioridades está el cuidado de sus padres; las mujeres mayores indicaron que en ocasiones pueden resultar sobrecargadas de responsabilidades asociadas con esta tarea, por encima de otros miembros de la familia.

“Algunas señalaron que responden económicamente por sus padres, lo cual es justificado por los demás familiares –casados o en unión libre– por el simple hecho de ser solteras y no tener otras personas a su cuidado”.

La investigadora señala que después de la Constitución de 1991 las mujeres han estado en escenarios de participación social y política con mucha más fuerza que antes de su promulgación: “han abierto espacios en los que también generan nuevos discursos sobre su manera de ver y concebir su lugar transformador en la sociedad”.

Uno de los espacios de mayor impacto de las mujeres solteras fue su participación en 2016 en el debate con el que se buscaba implementar el plebiscito para que la adopción de menores fuera un derecho exclusivo de las parejas heterosexuales.

“Se escucharon las voces de mujeres hablando de su opción materna desde su soltería, ya no como un aspecto vergonzante, sino como un derecho y una vivencia legítima y exitosa”, comenta la magíster.

La soltería mirada desde la prensa

En el estudio también se exponen los estigmas asociados con la soltería como la falta de atractivo o el mal carácter, vinculados a formas textuales como el humor, el sarcasmo y las metáforas. El estudio se basa en el análisis de 238 notas publicadas en el periódico El Tiempo entre 1991 y 2016.

En el análisis de prensa se observó que prevalecen estereotipos desde los cuales la mujer soltera es calificada como poco hábil en sus relaciones sociales, malhumorada y solitaria: “se califica la soledad como un estado negativo y nocivo para la persona, contrario a las experiencias que señalan las participantes como una vivencia consciente que incluso es gratificante y beneficiosa”, comenta la investigadora.

Con respecto a las opciones investigativas que abren este estudio, se podría señalar, en primer lugar, la posibilidad de acercarse a los significados de la soltería masculina, la cual “aunque también está sometida a cierta presión social, está dimensionada desde una perspectiva distinta, la cual hace que las expresiones populares como ‘solterón empedernido’ o ‘soltero codiciado’ sean de reconocimiento y no de descrédito como en el caso de la soltería femenina”.

Otro aspecto que destaca la investigadora es que una revisión de prensa en el caso de la soltería masculina podría resultar novedosa, en la medida en que la prensa reseña de manera distinta el estado civil de hombres y mujeres de la vida pública, en escenarios políticos y sociales, privilegiando la información sobre el estado civil de las mujeres y no de los hombres en un intento por seguir vinculando a las mujeres con lo privado y lo doméstico y a los hombres con lo público.

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