El inicio de diciembre está marcado por el incremento de ocupación en las Unidades de Cuidados Intensivos, paso de Alerta Amarilla a Alerta Naranja. La variación en la ocupación obedece al aumento de casos no Covid-19, asociados a otras patologías o causas.

Pacientes con accidentes cerebrovasculares, cardiovasculares, infecciones o traumatismos que requieren atención en las unidades de cuidado crítico han motivado este cambio de alerta. Sin embargo, el comportamiento en la ocupación por COVID-19 se mantiene estable.

“La capacidad que tenemos en estos momentos para responder es adecuada, por el momento no vemos amenazada la capacidad de respuesta”, indicó Santiago Loaiza, Gerente COVID de la Dirección Territorial de Salud.

Según el funcionario, otras circunstancias que podrían aumentar este número de pacientes UCI en el departamento son las asociadas a los accidentes inducidos por situaciones de riesgo, como las originadas en las subregiones del departamento durante la segunda temporada de lluvias en el año.

El reto institucional es reducir el número de contagios COVID-19 en la comunidad caldense y al mismo tiempo hacer un llamado al cuidado personal ante eventualidades que surjan por la manipulación de pólvora y accidentes automovilísticos generados por el consumo de licor.