El reporte oficial indica que fallecieron por la gravedad de las quemaduras del incendio del vehículo en la vía Ciénaga-Barranquilla. Varias de las víctimas fueron atendidas en Bogotá.
Con el transcurso del tiempo se fueron presentando nuevos decesos hasta completar un total de nueve, que se suman a los siete que se produjeron en el instante, cuando los cuerpos quedaron calcinados junto al camión cisterna que transportaba gasolina.

Las personas que murieron en centros asistenciales entre martes y miércoles fueron: Adolfo León Carranza, Deibys Carranza Ariza, Gustavo Torres Maldonado, Carlos Andrés Ariza, Álvaro Antonio Ariza, Wilber Antonio Pardo, Carlos Camargo, Galdino José Gutiérrez, James Alberto Carbonó Mendoza, Keiner López Viloria, José Luis Castillo, José Gómez Manga, Osnaider Álvarez Álvarez.

En la mañana del miércoles murió Osnaider Álvarez Álvarez, de 26 años. Este paciente fue atendido inicialmente en una clínica de Ciénaga, pero quedó sin signos vitales cuando lo trasladaban hacia Valledupar.  Tenía quemado el 96% de su cuerpo.

Los desaparecidos y quienes se presume murieron calcinados en el sitio del siniestro son: Juan Carlos Robles Maldonado, Eider Carranza Ariza, Eduardo Rafael González González, Raúl Cantillo Cabello, Jorge Luis Guerrero Viloria, Ancy Ortiz Núñez y Raúl Marín Herrera.

El gobernador Carlos Caicedo gestionó, con el Ministerio de Salud y la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), la llegada de un avión adecuado con camillas y cinco equipos de ventilación asistida para el traslado de 10 heridos al Hospital Simón Bolívar de Bogotá.

Drama de familiares

Las escenas que se viven en las afueras de las clínicas son desgarradoras. Mamás, papás y hermanos sufren por el estado crítico en el que permanecen sus seres queridos. Las familias se aferran a un milagro que salve de la muerte a este grupo de heridos, que, en su mayoría, presenta quemaduras en el 80 y 90 por ciento del cuerpo.

Durante el traslado de los pacientes a otras ciudades, sus seres queridos lloraban desconsolados al no poder acompañarlos inmediatamente. “No me dejen aquí sin mi hijo, yo quiero irme con él”, exclamaba en medio de gritos una madre que se negaba a quedarse en Santa Marta, mientras su hijo, en estado de gravedad, era conducido a Bogotá.

Para otros, como Yiseth Cantillo, la angustia es mayor, porque ni siquiera tiene claro la suerte de su compañero sentimental, de nombre Eider José Carranza Ariza, de 24 años, quien la última vez que lo vio iba camino al kilómetro 47 a buscar combustible del camión que posteriormente se incineró.

Habló el conductor del camión

Entre tanto, el conductor del accidente explicó qué fue lo que ocurrió: “Yo venía manejando y se me atravesó un animal, parecía una babilla. Cuando intenté maniobrar el vehículo, el peso del tanque me hizo volcar. Yo salí como pude de la cabina y comencé a pedir ayuda a otros vehículos que pasaban por esa vía”.

El conductor expuso que minutos después llegó la Policía y también empezaron a llegar los habitantes de la zona. “Les indiqué que era muy riesgoso porque podía explotar. La Policía intentó apartarlos, pero se pusieron agresivos y no quisieron acatar las órdenes. Una persona intentó remover la batería y eso ocasionó el incendio”.

Según se conoció, una vez ocurrió el accidente, habitantes del lugar, al percatarse de lo sucedido, corrieron hasta donde se encontraba el vehículo siniestrado y con pimpinas en mano procedieron a sacar el combustible del vehículo, sin medir el peligro al que se enfrentaban, dijeron testigos.