El país cuenta con una capacidad real de 5.300 camas y solo el 20% tiene el aislamiento adecuado, es decir que la situación es “grave”. En Colombia, entre el 10 y el 15% de las camas operan aisladamente, como para atender pacientes de Covid-19 severo.

La Asociación Colombiana de Sociedades Científicas – ACSC – se permite informar a la Opinión Pública que:

Actualmente, el país cuenta con una capacidad real de 5.300 camas de UCI  y de esas cinco mil trescientas, solo el 20% tiene el aislamiento adecuado, es decir que la situación es “grave”.  Solo hay un 2% de esas 5.300 donde puede haber un paciente con COVID-19, de verdad, verdad, aislado. Si llega a una UCI normal, seguramente ese paciente va a contagiar a los demás, por lo que en Colombia debería hacerse lo que han hecho en otros países:  UCI solamente para pacientes COVID-19.

  • Normalmente en Colombia, de esas 5.300 camas, un 80% están siempre ocupadas y el 20% son las que quedan “libres” y las estrategias que está trabajando la ACSC es tratar de dejar la mayor cantidad de camas libres por lo que no podemos atender pacientes de cirugías selectivas porque nunca se sabe qué paciente se va a complicar y es la razón por la que resulta importante suspender las cirugías selectivas, para poder dar acceso a esos espacios de UCI.

  • Al suspender las cirugías selectivas se abre la posibilidad de tener elementos de dotación para cuidados intermedios que se expandan a unidades respiratorias donde haya soporte ventilatorio.

  • Al suspender las cirugías selectivas se liberan zonas que pueden ser transformadas en áreas de expansión para el manejo de pacientes que requieren UCI , es decir espacios que normalmente no son unidades de cuidados intensivos pero que potencialmente pueden funcionar bien para el manejo de la emergencia.

  • Es vital para proteger la salud de los colombianos, la atención a pacientes COVID-19 y por tanto ampliar la disponibilidad de Unidades de Cuidados Intensivos, de camas, para la atención de pacientes que requieren estos cuidados. Cabe anotar que hay muchas UCIs actualmente cerradas y que podrían ser abiertas nuevamente, habilitadas para la atención.

  • Siendo la responsabilidad uno de nuestros principios médicos, quienes hacemos parte de las agremiaciones miembros de la ACSC, como especialistas de la salud, estamos dispuestos a no ocupar estos espacios y a colaborar para que haya sitios de expansión que prioricen la atención a los pacientes con COVID-19.

  • Por nuestro deber ser, voluntariamente, como especialistas, los médicos de la ACSC estamos suspendiendo consultas externas selectivas y cirugías selectivas para contribuir a la atención médica en pro de la salud de los colombianos, estamos comprometidos con la salud de Colombia

  • Este panorama, pone a consideración de clínicas, hospitales, aseguradoras, sociedades gremiales de la salud, talento humano en salud y especialidades quirúrgicas, la suspensión de todos los casos de cirugías selectivas en quirófanos y los procedimientos que requieran sedación y anestesia pues esta suspensión permitiría adecuar las áreas para pacientes de UCI y contribuiría a la mitigación de la emergencia sanitaria en el país.

  • Es así como se hace necesario definir los subgrupos de cirugías selectivas que no se puedan diferir, como por ejemplo los pacientes oncológicos, pero que no ocupen camas en UCI en su posoperatorio, teniendo como objetivo primordial liberar áreas de cuidados intensivos donde haya soporte ventilatorio, para generar potencialmente espacios que puedan ser transformados en áreas de expansión para el manejo de pacientes que requieren estar en cuidados intensivos y de esta forma poder manejar la emergencia.

  • En Colombia, solamente entre el 10 y el15% de las camas de UCI operan aisladamente, como para atender pacientes de COVID-19 severo.

  • En todo el país, solamente hay 750 camas para manejar pacientes COVID-19 como corresponde, es decir, de verdad, aislados, para que estos pacientes no contagien a otros pacientes.

  • Resulta también fundamental la protección de los prestadores de salud, del equipo de atención, para que no haya más contagios.

  • Es imperativo que exista garantía, por parte del Estado, para que los prestadores de salud puedan atender a los pacientes minimizando riesgos, dado el caso de que, una vez contagiados, se convierten en agentes propagadores del virus y eso sería irresponsable: cuidar algunos y contagiar a muchos, expandiendo el virus.

  • Es importante la intensidad de las medidas de bioseguridad para el personal médico que trata pacientes con COVID-19, para evitar la propagación del virus a través de ellos.  Es por eso, que se debe contar  con los elementos de protección en número y calidad, que garanticen la protección de todas las superficies de contacto que se tengan con el paciente.

  • Concentrar la atención en unidades dedicadas a pacientes con sospecha o diagnóstico definitivo por COVID-19, es la estrategia más acertada para optimizar y racionalizar los recursos, además de la implementación del modelo de teleconsulta para los pacientes ambulatorios de medicina interna y sus especialidades, teniendo como único objetivo reducir el contacto entre paciente y médico para evitar la posible propagación.

  • Todos los actores de la salud estamos comprometidos con ayudar a mitigar la situación de contagio, informando a la comunidad sobre las recomendaciones de prevención y autocuidado, sin embargo es importante que no sean emitidos documentos o comunicados con recomendaciones propias de prevención del COVID-19,teniendo en cuenta que el Ministerio de Salud y la Asociación Colombiana de Infectología (ACIN) – autoridades en el tema –  expidieron un documento con las recomendaciones establecidas para enfrentar la situación, con el fin de brindar la información unificada a la comunidad.  En caso de tener alguna recomendación particular, los médicos pueden contactarse directamente con el Ministerio de Salud y con la ACIN.