En Colombia según el Dane, el 84% de las personas de 12 a 65 años declararon haber consumido bebidas embriagantes alguna vez en su vida, 54.5% consumieron el último año y el 30.1% en el último mes. Boyacá y Risaralda registran las prevalencias más altas.

Se estima que en el país existen 1.461.000 personas con consumo de riesgo de alcohol y 995.000 personas con patrones de dependencia los cuales se benefician de recibir intervenciones de prevención y tratamiento, sin embargo, solo 348.000 personas refirieron que en los últimos 12 meses sintió la necesidad de recibir ayuda para dejar de consumir alguna sustancia psicoactiva.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida y en años recientes, habrían alrededor de 2.300 millones de personas consumidores. Este consumo está relacionado con una importante carga de enfermedad.

El consumo nocivo causó alrededor del 5,3% de todas las muertes en el mundo (3 millones de personas), siendo esta mortalidad mayor que la causada por otras enfermedades como la tuberculosis, la infección por el VIH/sida, la diabetes y otras enfermedades no transmisibles.

El consumo de alcohol se asocia en el mundo con el 28,7% de los traumatismos, el 21,3% a enfermedades digestivas, el 19% a enfermedades cardiovasculares, el 12,9% a enfermedades infecciosas y el 12,6% a cánceres. Aproximadamente el 49% de los años de vida saludables perdidos atribuibles al alcohol se deben a enfermedades no transmisibles y trastornos de salud mental.

Situación en Colombia

Por su parte, el Estudio Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas en Población Escolar Colombia – 2016, refiere que el 69,2% de los escolares declaran haber consumido alguna bebida alcohólica en su vida, 70,4% de las mujeres y el 68,1% de los hombres.

En el uso actual de bebidas alcohólicas se encuentran 1.200.622 estudiantes, con un significativo mayor uso entre las mujeres respecto de los hombres, 37,9% y 36,1%, respectivamente; 6,9% de las mujeres de 12 a 65 años que han estado embarazadas alguna vez en su vida o en embarazo actual informaron haber consumido alguna sustancia psicoactiva y 411.000 informaron haber consumido alcohol durante ese periodo.

“El alcohol etílico es una sustancia que deprime o disminuye la actividad del sistema nervioso central. Las personas bajo el efecto del alcohol presentan alteraciones en el estado de conciencia, la propiocepción y en la toma de decisiones, lo que representa un riesgo para el estricto cumplimiento de los protocolos de bioseguridad frente al contagio del covid-19 y facilita otros comportamientos de riesgo en salud”, explicó Ana María Peñuela, coordinadora del Grupo de Convivencia Social y Ciudadana del Ministerio de Salud y Protección Social.

La embriaguez por alcohol tiene una clara afectación de la salud. Se asocia con diferentes tipos de violencias o actividades ilícitas, lo que compromete la seguridad y sana convivencia en la comunidad y especialmente en el periodo de distanciamiento físico, según dijo Peñuela.

De esta manera, el consumo de bebidas alcohólicas es uno de los principales factores de riesgo para la salud de la población en todo el mundo y tiene repercusión directa en el cumplimiento de las metas del Objetivo 3 de Desarrollo Sostenible (ODS), entre ellas, las de la salud materno-infantil, las enfermedades no transmisibles y las enfermedades trasmisibles.

“La evidencia es cada vez mayor en señalar que el consumo nocivo de alcohol contribuye a la carga de las enfermedades lo que refleja un no reconocimiento y abordaje suficiente en las estrategias y planes de acción mundiales”, aseveró Peñuela.