Esta patología es de de alto impacto Manizales. Entre los años  2016 y 2018 el número de casos descendió de 9.234 a 7.914 por cada 100.000 habitantes. La incidencia sigue siendo alta.

La ingeniera ambiental Maribel Muñoz Roncancio, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales,  adelantó su investigación de maestría para determinar la correlación entre el clima y la enfermedad diarreica aguda en Manizales.

Encontró, por ejemplo, que la temperatura es la variable de mayor incidencia en la enfermedad, evidente en que con el incremento de 1 oC hubo 10 casos más que en condiciones climáticas normales, y 65 en condiciones húmedas.

El estudio se hizo entre 2002 y 2007 con datos del Observatorio de la Secretaría de Salud, en los que además se encontró que existen otros factores determinantes como el saneamiento y las condiciones de la vivienda.

Los datos que permitieron llegar a esta conclusión se tomaron de cinco instituciones de salud representativas de Manizales y de las variables de nueve estaciones de medición, también de la ciudad.

La ingeniera destaca que gracias a los procesos digitales actuales ahora se puede aplicar el modelo de una manera más efectiva, ya que son más precisos, proporcionan más variables y se cuenta con una mayor vigilancia.

Clima también influye en IRA

Aunque el objetivo inicial de la tesis –dirigida por la profesora Janeth Zambrano y con la colaboración del Hospital de Caldas– era estudiar el caso de la EDA, a medida que avanzaron los estudios también se pudieron relacionar con la infección respiratoria aguda (IRA).

Mediante un modelo matemático aplicado con el programa ArcGIS (software que recoge datos y genera resultados), la magíster identificó que, en relación con el clima, en ciertos periodos aumentan los casos. Además, según la Dirección Territorial de Salud, la atención en servicio de urgencia registró un aumento de IRA.

Se concluyó entonces que las precipitaciones tienen relevancia para la IRA, pues por cada milímetro en condiciones secas aumentaban 18 casos. La investigadora sostuvo que no es usual que en condiciones secas se vea este fenómeno, contrario a las húmedas.

“Con este análisis se pueden tomar acciones de prevención y promoción en cada institución prestadora de salud hacia los usuarios para que –en relación con la variación climática– tomen medidas de barrera, como el vestuario y otros tipos de protección personal.