Las actividades implementadas dentro del programa de protección y conservación de ecosistemas surten efecto en la Ciénaga de Palagua, en Puerto Boyacá, donde recientemente fue vista una pareja de aves Chavarríes que utilizaron el hábitat recuperado para reproducirse, mostrando así el éxito en la recuperación de los ecosistemas de la región.

El Chauna Chavaría, mejor conocido como Chavarrí, es un ave que habita en las zonas al noreste de Venezuela y norte de Colombia. Está catalogada como una especie casi endémica en el país, es decir, que únicamente puede encontrarse en esta región.

El Chavarrí habita en zonas pantanosas, humedales, alrededor de lagunas con amplia vegetación, a la orilla de ríos y en áreas abiertas o boscosas. Las principales amenazas para esta especie son la pérdida de su hábitat debido al drenaje de humedales para agricultura y ganadería, y la cacería ilegal a nivel regional.

Según la Universidad ICESI, en Colombia esta ave puede encontrarse en tierras bajas y llanuras hasta 200 metros sobre el nivel del mar, en la Ciénaga Grande de Santa Marta y en varias zonas del Valle del Magdalena medio, como es el caso de la Ciénaga de Palagua.

Se trata de una especie herbívora que se alimenta de vegetación semiacuática, incluyendo plantas como el clavo de ciénaga o chabarril, el berro, el yarumo y las hojas de raya.

Sobre esta misma vegetación también construyen sus nidos, donde ponen de 2 a 7 huevos, principalmente durante los meses de octubre y noviembre, aunque en algunas zonas del país como el departamento del Cesar, los pobladores locales reportan que la época de mayor reproducción del Chavarrí ocurre entre diciembre y febrero.

El período de incubación de los huevos del Chavarrí puede durar entre 42 y 44 días. Al nacer, las crías tienen un plumaje de color amarillo claro, que va cambiando a gris durante las fases de crecimiento. En su fase adulta, esta ave se distingue por su plumaje negro y gris oscuro, la garganta de color blanco y una coloración rojiza en las patas y alrededor de los ojos.

Chavarríes, símbolo de recuperación del ecosistema

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) estima que en Colombia hay una población de más de 5.000 Chavarríes. Sin embargo, advierte que esta población está en declive y por ello catalogó al Chavarrí como una especie Casi Amenazada, en la versión más reciente de su Lista Roja de Especies Amenazadas, publicada en 2016. Por su parte, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible considera al Chavarrí como una especie Vulnerable, lo que significa que enfrenta un alto riesgo de extinción.

A través de los monitoreos de fauna implementados por Mansarovar desde el 2015, se evidenció la presencia de este tipo de aves en la Ciénaga de Palagua donde fue avistada una familia de Chavarríes compuesta por dos aves adultas y sus polluelos.

Estas aves se encontraron en hábitats recuperados y que hacen parte de las áreas clasificadas como ecosistemas sensibles para Mansarovar, que en su esfuerzo por preservar la naturaleza adelanta diversas actividades como programas de formación y aprendizaje con las escuelas en su área de influencia directa, capacitaciones a las comunidades y labores de limpieza de la taruya en la ciénaga, todas orientadas a la conservación y recuperación de ecosistemas.

Para Mansarovar Energy, que ha desarrollado una fuerte campaña por la conservación del Chavarrí y su hábitat natural, denotando su importancia para los ecosistemas, este tipo de avistamientos significan una buena noticia para todos en la región.

Estas acciones de recuperación hacen parte del portafolio del programa de biodiversidad ambiental de la multinacional especialista en crudo pesado, que comprende una serie de actividades ambientales en pos de la recuperación de ecosistemas que son prioridad para las comunidades, así como su seguimiento a través de indicadores y monitoreo de resultados.

Así mismo, Mansarovar ha afirmado que continuará su operación en el territorio desde Campo Velázquez, en Puerto Boyacá, impulsando siempre el desarrollo de la industria petrolera de Colombia a través de prácticas responsables y una gestión sostenible de la producción y transporte de hidrocarburos, comprometida con el medioambiente y el tejido social en las regiones donde hace presencia.