Ante un posible segundo pico de pandemia, la medida de cuarentena generalizada no sería tan viable como las focalizadas o por localidades.

Así lo advierte Fernando de la Hoz, epidemiólogo y director del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en la charla “Evolución de la COVID-19 en Bogotá y en Colombia: por qué no hay que bajar la guardia”, del programa #SaludUNALContigo.

Desde su punto de vista, aunque no se desconoce la efectividad de la cuarentena estricta para todo el país, esta se debió a que en principio se tenían menos oportunidades de seguirle el paso a la pandemia, pues la capacidad para realizar pruebas diagnósticas era muy baja comparada con la que se ha alcanzado hasta hoy.

“Ahora un número importante de laboratorios está apoyando a la Secretaría de Salud en la realización de las pruebas COVID, lo que también es una estrategia de control. Entre más personas se diagnostiquen y puedan ponerse –ellas mismas– en aislamiento, más positivo será el impacto en la velocidad de la transmisión del virus”, observó el doctor De la Hoz.

Según el especialista, si se presentara de nuevo un pico importante de transmisión de COVID-19, estaríamos mucho mejor preparados, con estrategias más focalizadas y más inteligentes que las de marzo, cuando la única alternativa era el encierro general.

Para Jorge Cortés, infectólogo y docente del Departamento de Medicina Interna de la UNAL, la cuarentena por localidades también permite ver las diferencias poblacionales y de comportamiento, que ayudan a definir si se toman o no medidas estrictas y que respondan a las particularidades de cada zona.

En una ciudad como Bogotá, con tantos grupos etarios, se vieron localidades (las más afectadas) en las que circularon en mayor medida jóvenes que tenían que salir a buscar su sustento diario. Un panorama distinto se vio en otras localidades, donde los trabajadores de clase media tenían la oportunidad de trabajar desde casa. Ambas situaciones son un espejo de la realidad del resto del país.

Cortés explicó que el virus avanzó a velocidades diferentes a lo largo del territorio colombiano: “las ciudades pequeñas acataron con mayor celeridad lo que pasaba con la Covid-19 y eso hace que tengan tasas de infección más bajas, lo que explicaría los bajos registros de casos en ciudades como Manizales y Armenia, en comparación con otras más grandes como Bogotá”.

Segundo pico asincrónico

Según Carlos Álvarez, infectólogo y epidemiólogo, delegado ante la Organización Mundial de la Salud (OMS) como Coordinador Nacional de Estudios Covid-19, ese segundo pico de la pandemia se dará de manera asincrónica en el territorio colombiano, según las características climáticas, la densidad poblacional y el cumplimiento de las medidas de autocuidado y protección en las diferentes regiones del país.

Destaca que las únicas dos ventajas que se tienen frente a la llegada del primer pico de la pandemia es que hay más conciencia del autocuidado, y el hecho de que una parte de la población se contagió y se recuperó genera menor presión desde el punto de vista epidemiológico para el número de casos.

No bajar la guardia

Para los especialistas, en el caso de Bogotá se podría pensar que no habrá un pico tan alto que sobrepase la capacidad hospitalaria de la ciudad, ya que si el primero no lo copó, cuando toda la población estaba inmune, se esperaría que la afectación sea menor. Sin embargo, no se puede descartar del todo, ya que entre el 70 y 80 % de la población de la capital sigue siendo susceptible a la infección.

“Este es un número suficiente para que, si hubiera una transmisión masiva, se pudie dar el colapso del sistema sanitario”, señala el doctor De la Hoz.

Concuerdan con que no hay que bajar la guardia y seguir con las medidas de protección y autocuidado, pues solo hasta 15 días después podrán verse los resultados reales de la reactivación económica en el país.