Pese a que las mujeres representan casi la mitad del talento humano en el sector clínico y hospitalario, la brecha salarial entre hombres y mujeres es del 39 %, con sobrecarga en las tareas y contratos de ellas.

“Estos datos del Sistema Electrónico para la Contratación Pública (Secop) evidencian cómo durante la pandemia, la inequidad laboral y salarial entre hombres y mujeres ha aumentado, especialmente en el área de la salud”.

Así lo señala Dionne Alexandra Cruz Arenas, politóloga especialista en Pensamiento Estratégico y presidenta de la Asociación Colombiana de Salud Pública, en el marco de la charla “Mujeres científicas en la pandemia”, del programa #SaludUNALContigo, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Según el último reporte del DANE, en enero de 2021 el desempleo aumentó en el país ubicándose en un 17,3 %, es decir que más de 1.500.000 colombianos perdieron sus trabajos el año anterior. El desempleo para los hombres fue del 13 % mientras que para las mujeres fue del 22 %, lo cual quiere decir que por cada dos hombres que perdieron sus trabajos, tres mujeres también lo hicieron.

“La pandemia nos afectó y nos atrasó 10 años con la equidad que veníamos ganando, pero es una oportunidad más para ponernos a trabajar juntos, no solo con mujeres, sino también con hombres que son embajadores de una nueva masculinidad y empoderamiento femenino”.

Así lo destacó Lina María Triana Lloreda, presidenta de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas y expresidenta de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, quien advirtió que la pandemia no solo ha afectado a las profesionales del gremio de la salud a nivel salarial, sino también ante el riesgo de perder sus trabajos. Ello debido a que la mayoría de los cargos más altos y directivos son ocupados por profesionales hombres, y ante una crisis de desempleo, las mujeres son las primeras sacrificadas.

Según cifras del último estudio del DANE de encuestas en hogares, las mujeres ganan 12 % menos que los hombres haciendo exactamente lo mismo.

Factores de riesgo

Según la politóloga Cruz, la pérdida del trabajo para las mujeres en este tiempo representa un factor de riesgo alto, ante la dependencia económica de terceros, que pueden llevar a eventos de violencia y maltrato, mientras que las mujeres que tienen sus propios ingresos sitúan sus relaciones en una posición más horizontal y respetuosa.

Agrega que “la situación de pandemia también ha afectado más a las mujeres frente a los contagios por COVID-19, pues las auxiliares de enfermería y enfermeras son las principales afectadas, además de la epidemia de violencia de género en tiempo de confinamiento.

“Esto nos representa un reto grande en tema de política laboral para todo el país. Se necesitan políticas públicas en materia social, pensional y demás que les apuesten a las mujeres. Programas y proyectos específicos que ayuden también a desarrollar en los hombres una mayor comprensión, solidaridad y trabajo conjunto con las mujeres contribuyendo a una sociedad más equitativa”, concluye.