El exrector de la Universidad Nacional de Colombia, Moisés Wasserman, dijo que es paradójico que muchos que defienden la posición de no regresar a los colegios son precisamente los que deberían estar más concentrados en la disminución de las brechas sociales por vacíos del sistema educativo por la pandemia.

Así lo afirma el profesor Moisés Wasserman, exrector de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y uno de los académicos que durante estos días ha estado haciendo un llamado al pronto regreso a las clases presenciales, como una necesidad.

Para el investigador, el impacto sobre el aprendizaje de niños y jóvenes es alto y desigual; se está educando mal y es evidente que esta situación traerá consecuencias en su desarrollo para toda la vida.

Esta condición golpea más fuerte a la gente que tiene menos oportunidades, pues “en vez de avanzar hacia la igualdad, hacia una disminución de la brecha entre ricos y pobres, lo que se hace es ahondarla”, amplía.

Desde mayo de 2020, la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) ha advertido sobre este panorama. En ese momento, el organismo ha señalado que la crisis está agravando las disparidades educativas preexistentes, al reducir las oportunidades que tienen muchos de los niños, jóvenes y adultos más vulnerables -habitantes de zonas pobres o rurales, niñas, refugiados, personas con discapacidad y desplazados forzosos- para continuar con su aprendizaje.

En 21 países de América Latina y el Caribe, las probabilidades de que los alumnos del 20 % más rico de la población finalicen el segundo ciclo de secundaria son, en promedio, cinco veces más altas que las de los alumnos del 20 % más pobre, señala este organismo.

Un ejemplo en Colombia de que los efectos de la pandemia pueden incrementar ese porcentaje es que en octubre de 2020 100.000 niños dejaron de estudiar, según cifras del Ministerio de Educación Nacional .

Colegios no son foco de contagio

El experto señala que pruebas piloto realizadas en varios países, incluido Colombia, mostraron que los colegios no son sitios de alta infección si se siguen unas pautas básicas de bioseguridad.

Existe evidencia científica en Estados Unidos y en el Reino Unido de que la tasa de hospitalización por COVID-19 es mucho menor en niños y que la tasa de mortalidad es del 0,01 % (1 en cada 10.000 casos), similar a la tasa de la influenza.

Otro factor relevante es que muchos niños viven en espacios pequeños o no cuentan con las herramientas tecnológicas idóneas para avanzar en sus estudios; por ejemplo, se han conocido varios casos de familias con varios hijos que comparten un solo celular para hacer sus tareas.

“Para esos niños el colegio es un lugar amable que les ofrece diversas formas de interacción al aire libre, con aulas amplias y techos altos; desde el punto de vista emocional y de salud mental es un lugar protector y debe ser rescatado como tal”, detalla el profesor Wasserman.

El psicólogo de Unisalud Jesús Alberto Camacho refuerza esta idea al mencionar que en su consulta se ha encontrado con testimonios de niños y jóvenes que manifiestan no sentirse a gusto con el sistema de aprendizaje en casa, pues no siempre les resulta atractivo.

“No se puede seguir corriendo el riesgo de que su aprendizaje continúe dándose frente a una pantalla, sin interacción con sus pares, sin actividad, la cual se daba en su mayoría en el colegio”, precisa.

Esfuerzos en las universidades

En relación con un retorno a clases presenciales en las instituciones de educación superior, el exrector Wasserman sostiene que todavía se deben realizar grandes esfuerzos. “La llamada educación virtual es un apoyo al proceso, pero no un sustituto de la educación”, destaca.

Agrega que “obviamente este se debe dar con precauciones, pero el tema central no es tanto de infraestructura como de procedimiento; la ventilación y otras medidas de bioseguridad son acciones que se pueden realizar, debemos aprender cómo lo han conseguido otros países”.