El rector de la Universidad del Rosario, Alejandro Cheyne, al hacer la segunda entrega del proyecto ¿Qué piensan, sienten y quieren los jóvenes en Colombia? en las temáticas de Medio Ambiente y Educación, resaltó la alegría (76%) que sienten los jóvenes encuestados luego del retorno a la educación presencial, quienes destacaron como principales ventajas la mayor calidad en la educación (60%), el retorno al ambiente social (36%), el mejor nivel de concentración (29%) y el cambio de ambiente (23%).

Un estudio liderado por la Universidad del Rosario, junto con la Fundación alemana Hanns Seidel, revela que los jóvenes están alegres por el retorno a la educación presencial. En su opinión, el aprendizaje que recibieron en modalidad remota durante el aislamiento por el Covid-19 fue regular porque aprendieron menos que en la presencialidad.

 Educación remota o virtual, experiencia poco grata en el aislamiento

El Módulo Educación del estudio ¿Qué piensan, sienten y quieren los jóvenes en Colombia?, reveló que de los 2220 encuestados solo el 27% estaba matriculado o realizando algún tipo de estudio cuando se decretó el aislamiento a causa del COVID-19, y de estos el 17% no pudo continuar con sus estudios.

Para Demian Regehr, director de la Hanns Seidel, “sin duda la pandemia impactó en los procesos educativos de los jóvenes, lo cual vemos reflejado al saber que solo el 4% pudo avanzar en sus estudios durante la crisis sanitaria”.

El rector de la Universidad del Rosario, sobre los principales motivos por los que no continuaron con sus estudios los jóvenes durante el aislamiento, señaló: económicos, consideraron que las clases a distancia son poco funcionales para el aprendizaje, carecían de computadora u otro dispositivo o de conexión a internet y alguien de la vivienda se quedó sin trabajo o se redujeron sus ingresos.

Los jóvenes que pudieron continuar sus estudios en el asilamiento por el Covid-19, para sus actividades escolares virtuales o clases remotas, utilizaron computadora portátil (66%), teléfono inteligente (44%), computadora de escritorio (29%), tablet (10%), libros impresos (8%) y fotocopias (7%). Al analizar los datos por municipios rurales en comparación con las ciudades, los jóvenes de estos territorios en su mayoría (58%) utilizaron celular.

Estos jóvenes contaban en su lugar de residencia con internet de banda ancha en un 73% (ciudades 74% y municipios rurales 64%), internet 4G a través del celular en un 34% (ciudades 35% y municipios rurales 26%), internet 3G a través del celular en un 14% (ciudades 15% y municipios rurales 8%) y no contaban con conectividad a internet en un 4% (ciudades 4% y municipios rurales 7%).

Calidad de la educación remota o virtual se “rajó”

Alejandro Cheyne manifestó que los jóvenes “rajaron” en su calificación la calidad de la educación que recibieron en modalidad remota, respecto de la presencial. La consideraron como peor el 58% de los encuestados, igual el 33% y mejor solo el 9%. A su vez, el 57% indicó que el aprendizaje fue regular, porque aprendió menos que en la presencialidad; el 25% que fue buena, ya que aprendió de la misma forma que en la presencialidad; el 15% mala, porque siente que no aprendió nada o muy poco, y solo el 2% calificó el aprendizaje de muy bueno, al señalar que aprendió más de lo que aprende en la presencialidad.

En cuanto a las principales ventajas de las clases virtuales destacaron: ahorra dinero en gastos diversos como pasajes o materiales escolares (57%), ahorra tiempo en trasladarse (54%), no se pone en riesgo la salud de los alumnos y se mantienen seguros en casa (44%) y mejora las habilidades en las herramientas tecnológicas (21%).

Para los encuestados las desventajas son: falta de seguimiento al aprendizaje de los alumnos (34%), falta de convivencia con amigos y compañeros (33%), exceso de carga académica y actividades escolares (30%), falta de actividad física (28%), mayores distractores al momento de recibir las clases (26%), poco manejo de las herramientas tecnológicas por parte de profesores (24%), condiciones poco adecuadas en casa (21%) y no se aprende o se aprende menos que de manera presencial (20%).