De acuerdo con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), las condiciones ambientales están dadas para presentarse el Fenómeno de la Niña.

Por esta razón Luis Alberto Vargas Marín, director del Centro de Investigaciones en Medio Ambiente y Desarrollo, Cimad, de la Universidad de Manizales, y de la Maestría en Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente, explica este fenómeno y sus consecuencias.

¿Qué es el fenómeno de la niña?
Luis Alberto Vargas Marín: Es un fenómeno climático que a partir de los flujos naturales y de las dinámicas del planeta que tiene que ver con la temperatura del Océano Pacífico genera ese tipo de fenómenos ya sea del niño o de la niña, específicamente de la niña para Colombia porque en otros territorios puede ser diferente. Este se caracteriza por tener muchas lluvias y temperaturas bajas. En Colombia tenemos dos temporadas de lluvias, una en el primer semestre en los meses de abril y mayo, y ahora esta segunda temporada que va desde septiembre y se puede extender hasta diciembre.
¿Cómo surge este fenómeno natural?
Se da por un enfriamiento de las aguas del Océano Pacífico que genera una tendencia para estos territorios de humedad, de muchas lluvias y de precipitaciones altas que, en muchos casos son extremas, ese es el fenómeno de la niña considerado por la temporada de lluvias, un evento que no es de todos los años porque deben existir ciertas variables que se conjugan para que sea niña, como tres meses consecutivos de lluvias altas y en este momento las condiciones se prestan para que surja este fenómeno.

¿Qué riesgos genera?
Esto se mira a la luz de cada territorio porque si vemos las altas lluvias en Santa Marta puede ser un beneficio para ellos, ya que es un territorio muy seco, pero si lo miramos en un territorio como el nuestro, por ejemplo, en el oriente de Caldas que tiene altas precipitaciones y con este fenómeno se incrementa, genera un riesgo muy alto de inundaciones, deslizamientos, problemas de ladera y los territorios que quedan en riberas de los ríos van a tener un riesgo mayor que aquellos que no.

En el caso de Manizales que es una zona de ladera debemos tener mucho cuidado con todo el tema de deslizamientos como se han visto en años anteriores, por eso es importante la gestión del riesgo, para evitar al máximo lo que ha sucedido.

¿Qué medidas se tienen?

Hay una oficina de Gestión del Riesgo de Desastres en la Universidad de Manizales que lidera Lina Andrea

Zambrano, al igual que otras instituciones y departamentos tienen personas expertas con sistemas de alertas tempranas, con información actualizada, veraz y confiable que permita prevenir este tipo de eventos. El fenómeno de la niña es algo natural, pero por el cambio climático cada vez va a ser más extremo, por ello tenemos que estar muy atentos ante estas situaciones porque pueden ocasionar pérdidas materiales, humanas, problemas críticos para la producción de cultivos, entre otros, por esto cada territorio debe estar muy atento a esos mapas de vulnerabilidad frente al tema de altas precipitaciones.

¿Cómo se relaciona el fenómeno de la niña con el cambio climático?

Se relaciona en que son situaciones o condiciones de clima, el fenómeno de la niña que se denomina una variabilidad climática se da de una manera cíclica y es de más corto tiempo, por el contrario el cambio climático es de un periodo más largo, pero se relacionan en que el cambio climático que para muchos territorios va a ser un calentamiento global genera eventos mucho más extremos en términos de fenómenos de niño y niña, por lo tanto las lluvias van a ser más extremas, el agua que cae en los territorios posiblemente va a ser la misma, pero va a caer en menor tiempo. Como lo ocurrido en Manizales en el mes de abril del 2017 que se presentó un deslizamiento de una parte del morro Sancancio, donde en una precipitación cayó el agua que iba a caer por lo menos en dos meses y este fue en media hora.

¿Cómo mitigar este riesgo?
Las diferentes instituciones educativas, industriales y corporaciones públicas, aunando esfuerzos para prevenir y minimizar el impacto que puede generar esto. Nosotros tenemos muchas vulnerabilidades por ser un territorio de ladera. Todos debemos trabajar conjuntamente para lograr que entre todos tengamos un territorio sostenible, un territorio que conduzca al mejoramiento de las condiciones de vida de la población, esto si logramos detectar a tiempo con alertas tempranas, condiciones apropiadas donde conozcamos qué puede pasar, entonces mejoraremos esos estados de sostenibilidad.
¿Cómo ha aportado el Cimad o la Maestría en Desarrollo Sostenible para mitigar estos riesgos?
En lo formativo la Maestría tiene módulos sobre gestión del riesgo de desastres y eso forma a que los magísteres tengan una visión para realizar actividades de planificación, administración y evaluación de proyectos de desarrollo sostenible, también hay líneas de investigación que se trabaja en conjunto con los territorios para mitigar estos fenómenos y en extensión se tienen varias mesas de participación como la mesa Agroclimática de Caldas donde se hace una predicción cada mes de cómo serán las condiciones del clima en términos de precipitaciones, lluvias y demás, y se les dan las orientaciones al sector agropecuario para mitigar los riesgos.

Por estas alertas el Ideam envió un comunicado con recomendaciones al Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SNGRG), a los alcaldes, gobernadores, consejos municipales y departamentales de gestión de riesgo de desastres, para activar los planes de prevención y contingencia frente a la probabilidad de presencia de inundaciones, avalanchas, crecientes súbitas y deslizamientos de tierra, especialmente, en aquellos barrios ubicados en laderas en los departamentos de la región Andina, así como, zonas ribereñas ante la posibilidad de incrementos súbitos de los niveles.