En asamblea extraordinaria del movimiento político que se iniciará este viernes uno de los temas a debatir será el cambio de nombre y logo para avanzar a un mayor reconocimiento político.

Los directivos indicaron que el partido resultado de la desmovilización del movimiento insurgente, cambiará de nombre debido a la “carga negativa” que implica esa sigla después de firmar el acuerdo de paz con el Gobierno anterior.

En agosto del 2017, nueve meses después de la firma de la paz, la antigua guerrilla definió en un congreso que su nombre político sería Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), y su logotipo, una rosa que evoca los símbolos socialdemócratas.

En su momento distintos sectores del país criticaron la decisión adoptada en el 2016, de seguir utilizando esa sigla ya vigente el acuerdo de paz, por las cinco décadas de conflicto armado, algo que hoy reconocen sus propios dirigentes.

Rodrigo Londoño, dirigente de la colectividad dijo que en el congreso constitutivo de la Farc planteó no asumir el mismo nombre. En el debate democrático perdió, se aprobó el nombre de Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC).

Londoño propuso a los militantes del nuevo partido cambiar el nombre del partido y les pidió que propongan otros nombres en la segunda asamblea nacional que esa fuerza política llevará a cabo este fin de semana

El partido Farc realizará entre el 22 y el 24 de enero una asamblea extraordinaria en la que los temas a debatir serán el cambio de nombre y logo, el cambio del representante legal, el nuevo programa del movimiento y las elecciones del 2022.

Debido a las restricciones impuestas por la pandemia del coronavirus la asamblea se realizará de forma semipresencial en once lugares del país que se conectarán virtualmente, según informó el partido.

Sandra Ramírez, senadora de ese partido, dijo que la necesidad de cambiar obedece a que el nombre Farc tiene una carga negativa y ha sido duramente estigmatizado lo que ha generado mucha confusión en la población,

Indicó que adicionalmente se corre el riesgo porque debido a la confusión y al estigma se pone en peligro la integridad de los militantes del partido. Desde la firma del acuerdo de paz, en octubre de 2016, han sido asesinados 250 desmovilizados de la antigua guerrilla.