Con el fin de verificar el estado de los pasajero se usa un termómetro infrarrojo que es puesto a distancia en la parte anterior de la oreja de los viajeros.

La temperatura corporal no debe superar los 37,5° C. El procedimiento se hace en esta parte, por ser una de las zonas más sensibles del cuerpo.

Este dispositivo que mide la radiación térmica se hace necesario en situaciones de detección masiva por lo que el procedimiento se hace en un segundo, reduciendo el riesgo de contagio, por no tener contacto con el paciente.

En caso de presentarse una persona con una temperatura mayor a esta, se remite al Área de Sanidad del aeropuerto donde se le hará un cuestionario con preguntas básicas.

Si contesta positivamente, se procederá a informar a la Dirección Territorial de Salud para ser trasladado a uno de los centros hospitalarios de la ciudad y realizarle las respectivas pruebas.

El coordinador de Manejo de Desastres de la Jefatura Gestión del Riesgo, Medio Ambiente y Cambio Climático de Caldas, Daniel Fernando Cano, y dos bomberos, tecnólogos en atención prehospitalaria apoyan las labores de detección y control en el aeropuerto, con respecto al COVID-19.

La temperatura también se le toma a todo el personal del aeropuerto (Policía Nacional, empresa de vigilancia, comerciales, aerolíneas, cafetería y administrativos)