Al no poder asistir a las instalaciones de la Tecnoacademia,  niños y jóvenes, de los grados siete a once, encontraron la manera de avanzar en sus investigaciones desde sus hogares.

Las instalaciones de la Tecnoacademia en el barrio César Augusto López , de Dosquebradas , se encuentran cerradas desde marzo del presente año.

A pesar del confinamiento actual, los estudiantes de la Tecnoacademia Risaralda, cuyas edades oscilan entre los 12 y los 17 años,  continuaron con sus proyectos de investigación en varias líneas de investigación como Matemáticas, Física, Química, Biotecnología, Nanotecnología, Robótica y en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, TIC, con altos niveles de comprobación para que se proyecten como futuros científicos.

Los estudiantes, escolarizados en los grados de siete a once, encontraron la manera de no interrumpir el proceso de aprendizaje. “Los facilitadores les propusieron llevar a cabo las prácticas en sus casas, lo que ha funcionado no solo por su disciplina y por la asesoría virtual, también por la colaboración de sus familiares” según informó el líder de la Tecnoacademia del SENA Risaralda, Jorge Alexander Gómez Gómez, al agregar que estos niños y jóvenes, tienen la tarea de proponer soluciones a las problemáticas enmarcadas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible planteados en la agenda 2030 de la ONU, Organización de las Naciones Unidas.

Uno de ellos, el niño Jim Alejandro Betancur González, estudiante del grado séptimo 1 de la institución educativa Byron Gaviria de Pereira, muestra con orgullo la dotación de su laboratorio consistente en lupas, vasos medidores, tubos de ensayo, calculadora, mortero, embudos, pinzas, jeringas, goteros, cucharas, computador, etc.

Es de anotar que a todos los estudiantes se les sugirió dibujar un pictograma o señales preventivas y exhibirlo junto al laboratorio en casa. “Este pictograma hace saber a las personas que viven dentro de mi hogar que esta es un área de trabajo en la que se puede correr peligro de incendio, derrame o intoxicación, por lo cual no podemos olvidar nuestro protocolo de bioseguridad” manifiesta Jim Alejandro al desempeñar sus labores con delantal, gorra, gafas, guantes, tapabocas, etc.

Precisamente, la señora Mary Ramos, madre de la niña Valentina Peña Ramos, estudiante de sexto grado de la institución educativa Alfonso Jaramillo Gutiérrez, manifestó que este proyecto académico es algo positivo para el desarrollo intelectual y académico de los niños.  “Valentina está haciendo algo que no esperábamos porque ella es muy pequeña, 12 años, y está trabajando en un modelo 3D en su computador” declaró la señora Ramos.

El facilitador Alexander Ríos explicó que la niña Valentina Peña Ramos ha desarrollado su proyecto de la línea de Matemáticas y Diseño, enmarcado en el Objetivo #6 de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidades: Agua Limpia y Saneamiento, en un software de modelado llamado TinkerCAD, en el cual diseñó todos los componentes, teniendo en cuenta formas, colores y dimensiones para obtener un prototipo con materiales caseros y aportar al cuidado del medio ambiente.

“En el caso de la línea de Química se crearon aproximadamente 50 laboratorios en casa, con implementos al alcance del hogar; interviniendo en esta propuesta estudiantes del Liceo Panamericano, Cristo Rey, Nueva Granada, Salesiano, Byron Gaviria y Ciudadela Cuba” señaló la facilitadora Leidy Jiménez Coqueco.

En resumen, de las líneas de Matemáticas y Diseño son 30 laboratorios de prototipado; de la línea de Biotecnología son 43 laboratorios y 50 de la línea de Química. Y en la línea de TIC, cerca de 100 niños trabajan la programación de videojuegos a través del software coespaces.

PIE DE FOTO: Los estudiantes pueden trabajar en equipo con su familia, adquirir conciencia ambiental y compartir sus experiencias a partir de conocimientos adquiridos.