En la finca La Pangola, soplan vientos de paz y de reconciliación entre excombatientes y víctimas del conflicto armado. Atrás quedó el pasado y el presente está lleno de esperanza para desarrollar un proyecto piscícola.

Por Ricardo Andrés Patiño Molina

Profesional en comunicaciones de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización.

En la finca La Pangola, del Resguardo Cañamomo Lomaprieta de Riosucio (Caldas), soplan vientos de paz y de reconciliación entre excombatientes y víctimas del conflicto armado. Atrás quedó el pasado y el presente está lleno de esperanza para sacar adelante el proyecto productivo piscícola.

“Hemos sabido sortear muchas dificultades, y lo más hermoso es poder trabajar con las víctimas, como esencia de los acuerdos de paz”, dice José Esteban Tapasco, excombatiente del proceso de reincorporación y representante legal de la Cooperativa Multiactiva Indígena para la Paz (Coomipaz), que conforman 28 personas, entre excombatientes, víctimas y comunidad.

Los frutos de esta unión ya se ven. La primera producción fue de 8 mil tilapias y la segunda, que comienza en un mes, será de 14 mil aproximadamente. “Estamos empeñados en que solamente nuestra arma, después de la firma del Acuerdo de Paz, es nuestra palabra. Continuar exaltando y levantando la bandera de la paz”, enfatiza José Esteban, que duró 19 años en las Farc-Ep.

Mercedes Tapasco, líder de las víctimas en Riosucio, también ve con buenos ojos este proyecto que ratifica el compromiso de las comunidades con la paz. “Una oportunidad lo cambia todo. Este es un mensaje de reconciliación y de unión que le enviamos al país y al mundo. Víctimas y excombatientes caminamos juntos para salir adelante”.

La Pangola está a 40 minutos de la cabecera municipal de Riosucio. Son seis estanques los que conforman este proyecto, cuatro para producción y dos para alevinaje.

La iniciativa es fruto de la articulación de entidades como la Gobernación de Caldas, las alcaldías de Riosucio y Supía, la Universidad Nacional, el Sena, la ONU, la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN), que ayuda a sanar las heridas en este territorio con sus intervenciones productivas y comunitarias, además del Resguardo Cañamomo Lomaprieta, que entregó el terrero en comodato a Coomipaz.

Dato de interés

La inversión en el proyecto: La ARN aporta $96 millones, pues a cada excombatiente le corresponden $8 millones por su proyecto productivo; la Gobernación donó el año pasado $65 millones en peces, alimento para los animales y material de infraestructura.

Las alcaldías de Riosucio y Supía aportaron maquinaria y sus gastos para adecuar el terreno, la Misión de Naciones Unidas en Colombia donó 11 mil dólares y cooperación internacional $52 millones.  La Universidad Nacional capacitó en mercadeo y el Sena también brinda su acompañamiento y experiencia.