Gracias a las labores de monitoreo del área protegida, se evidenció la necesidad de aunar esfuerzos con los campesinos para proteger a los anfibios.

Con el fin de restaurar zonas degradadas por actividades como la ganadería, las plantaciones forestales y la extensión de la frontera agrícola, tres familias campesinas firmaron con Parques Nacionales, Corpocaldas y WCS, acuerdos para proteger a los anfibios a través del Programa de Restauración Ecológica Participativa en el Parque Nacional Natural Selva de Florencia.

Con una proyección a tres años (2020-2023), instituciones y familias campesinas firmaron el Acuerdo de Restauración Ecológica Participativa para la conservación del bosque subandino y la restauración de hábitat para los anfibios amenazados, en el que los campesinos se comprometieron a realizar el mantenimiento del aislamiento de las áreas liberadas para su restauración, a participar en las jornadas de capacitación y en las visitas de monitoreo y seguimiento, así como a compartir con otros lo aprendido en conservación e informar a las autoridades ambientales sobre situaciones irregulares de índole natural y antrópica que fueran en contravía del acuerdo.

Parques Nacionales y Corpocaldas se comprometieron a hacer el acompañamiento técnico en las acciones de restauración ecológica y atender oportunamente las inconformidades que pudieran presentarse durante la ejecución de los acuerdos; WCS se comprometió a aportar recursos técnicos y financieros y, finalmente, la administración municipal de Pensilvania aseguró su participación en el seguimiento a las implementaciones.

Sobre el Parque Nacional Natural Selva de Florencia

El Parque Nacional Natural Selva de Florencia se creó hace 15 años para proteger las fuentes hídricas que abastecen a las comunidades del oriente de Caldas y porque es la mayor reserva de biodiversidad del departamento. Con su declaratoria fue reconocido, además, como un sitio estratégico para la conservación de anfibios, razón por la cual en el año 2016 empezó a implementarse con WCS la Estrategia de Conservación de Anfibios de Colombia con la construcción de un protocolo para monitorear a estas especies, que se puso en marcha en 2017 y permitió evaluar su estado de conservación e identificar los factores que estaban afectando su supervivencia.

¿Por qué proteger a los anfibios? 

Estos animales consumen grandes cantidades de invertebrados e insectos, como zancudos y moscas, que de no ser depredados podrían convertirse en plagas inmanejables y causar enfermedades. Además, estos animales son tanto depredadores como presas en la cadena alimentaria, siendo alimento de aves, murciélagos y reptiles.

De ahí la importancia de conservar el Parque Nacional Natural Selva de Florencia y de firmar acuerdos con las comunidades que habitan la zona de influencia, pues el área protegida y sus alrededores son una de las últimas reservas o relictos de bosque subandino en la cordillera Central, en donde habitan muchas de las especies endémicas de anfibios de nuestro país.

Es por eso que, sumado a la implementación del protocolo de monitoreo que cuenta con el apoyo de las universidades del Quindío y Caldas, y a la implementación de los acuerdos de Restauración Ecológica Participativa en la que se construyeron viveros con plantas nativas, se realizaron aislamientos de áreas liberadas y se protegieron linderos de fuentes hídricas, WCS apoyó con recursos económicos la estrategia de comunicación y educación del Parque con el diseño de la campaña “Los anfibios de mi tierra”, que se desarrollará en los dos próximos años para promover el cuidado de los anfibios en el área protegida y en sus alrededores, y mitigar los factores sociales que degradan su hábitat como el manejo inadecuado de residuos sólidos, la ganadería extensiva y la tala de árboles para extender la frontera agrícola.

Parques Nacionales, Corpocaldas y WCS invitan a los amantes de la naturaleza a proteger los anfibios de nuestro país y conservar al Parque Nacional Natural Selva de Florencia, que es el hogar de 75 especies de anfibios, de las cuales 17 son endémicas del Parque y 29, lamentablemente, se encuentran en alguna categoría de amenaza.