El pontífice viajará a Irak en la primera visita de un jerarca de la Iglesia Católica al país. El objetivo principal del Vaticano es apoyar a la minoría cristiana iraquí, que sufre la violencia de grupos extremistas desde hace décadas.

Además, el papa se reunirá con la máxima autoridad chií, el gran ayatolá Alí al Sistani. El viaje, tiene dimensión geoestratégica en medio de la nueva administración Biden, la influencia iraní y la frágil reconstrucción de Irak.

El papa Francisco reanudó su agenda internacional, tras la suspensión obligada debido a la pandemia. Cumplirá el sueño de Juan Pablo II: viajar a Irak, la tierra de Abraham.

Desde su elección en 2013, el papa ha manifestado su intención de visitar Irak para apoyar a la minoría cristiana, que sufre la persecución y la violencia de grupos extremistas desde hace décadas.

Antes de la invasión estadounidense en 2003, la comunidad cristiana estaba formada por 1,2 millones personas. Ahora solo quedan alrededor de 300.000, la mayoría desplazados internos a la región autónoma del Kurdistán.

El éxodo cristiano en Irak se agravó con la irrupción del grupo terrorista Dáesh y su proclamación del califato en junio de 2014, que desencadenó la huida de miles de personas ante la instauración de un régimen de terror.

La gran mayoría de las víctimas del terrorismo global son musulmanes, pero los yihadistas también han perseguido y masacrado de forma sistemática algunas minorías religiosas y étnicas, como los cristianos y los yazidíes, en nombre de una interpretación totalitaria del islam.