Evitar el contagio del coronavirus y la influenza, requiere del lavado de manos permanente. Una condición marca la diferencia entre los dos virus: la influenza se previene con vacunación, el Covid-19 todavía no.

 

El COVID-19 y la influenza son enfermedades transmisibles, que tienen síntomas similares, y tienen en común la capacidad de producir la muerte. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), quienes corren mayor riesgo de contraer influenza son los niños, las mujeres embarazadas, adultos mayores de 60 años, personas con afecciones crónicas subyacentes y las inmunodeprimidas.

En el caso del COVID-19, la edad avanzada y las afecciones subyacentes incrementan el riesgo de infección grave.

Es bien sabido que para evitar el contagio del COVID-19 y la influenza es necesario establecer medidas de prevención efectivas. Una de ellas es implementar altos niveles de higiene, en particular el permanente lavado y desinfección de las manos.

Sin embargo, a pesar de estas medidas de precaución tan similares, existe una que marca una gran diferencia entre los dos virus: la influenza es prevenible por vacunación, mientras que el COVID-19 todavía no.

“Con mayo llega el primer pico epidemiológico de influenza lo que implica que existe la posibilidad de que los dos virus lleguen a coexistir, ya que el coronavirus sigue llegando a más países y, seguramente, coincidirá con la circulación de influenza” aseguró el Dr. Carlos Álvarez, infectólogo y epidemiólogo.

Al coincidir, se hace imprescindible prender las alarmas necesarias para prevenir la influenza y lograr que los esfuerzos médicos puedan concentrarse en la atención de la pandemia de COVID-19.

“Datos científicos permiten deducir que anualmente un aproximado de 7,8% de la población colombiana es hospitalizada, de ellos se infiere que el 1,15% es por causa de la influenza. De igual manera, los mismos estudios indican de que de esa cifra alrededor del 4,5% al 18% – de 2033 a 9067 pacientes- debe ingresar a UCI.

Estas son camas que podrían utilizarse para pacientes de COVID-19 y otras patologías que así lo requieran y que previniendo la influenza podemos liberar fácilmente” indicó el infectólogo.

Claro es que la pandemia significa un reto para las UCI del país. De acuerdo con el ministerio de Salud y protección social, el país contaba con 5.539 unidades de cuidado intensivo, pero con la llegada de la pandemia, la cartera de salud ha aumentado a un total de 6.364 camas, de las cuales el 2% se encuentran ocupadas por pacientes confirmados con covid-19 y 40% con otras patologías o sospechosos para covid-19; indicando que a hoy el 58% de las UCI del país se encuentran disponibles.

Estos pacientes podrían no ser atendidos en las unidades de cuidados intensivos teniendo en cuenta que estas camas podrían ser ocupadas por pacientes con influenza, que fácilmente podrían prevenir su enfermedad con la vacunación.

Entendiendo este reto, el gobierno Nacional indicó que las áreas de atención para los pacientes contagiados deben estar separadas de las demás patologías, e indicó  la necesidad de más unidades de cuidados intensivos.

Para ello, establecieron alternativas para la expansión de la capacidad instalada en cuatro fases: la primera, de la capacidad en instalaciones de salud en funcionamiento, para que en la siguiente fase entre en expansión la capacidad instalada en edificaciones de salud que no están en uso.

La tercera fase incluye las soluciones provisionales disponibles y la cuarta en edificaciones de uso diferente a salud.9 De esta manera, la cartera de salud esperaría pasar de 5.300 camas UCI, en la Fase I, a 9.826 camas UCI, al finalizar la Fase IV.

Hay forma de cuidarse
En el marco de la emergencia sanitaria, el Ministerio de Salud instó a continuar la prestación del servicio de vacunación, debido a que cualquier interrupción de los servicios de inmunización dará como resultado una acumulación de individuos susceptibles y una mayor probabilidad de brotes de enfermedades prevenibles por vacunación, como la influenza.

Dichos brotes pueden provocar muertes relacionadas con estas enfermedades  y un aumento de la carga en sistemas de salud, ya tensos por la respuesta al brote de COVID-19.

El Ministerio de Salud indicó que en vista de la situación actual, los departamentos, distritos, municipios y aseguradoras deben realizar la adaptación de las estrategias para ofrecer el servicio de vacunación, cumpliendo con las medidas de prevención del COVID-19 y garantizando que se realice sin generar concentraciones de personas.

Así las cosas, los diferentes entes territoriales de salud deberán coordinar citas previas para asistir a los puntos de vacunación, para realizarla en el domicilio o en unidades móviles donde los pacientes puedan desplazarse a sitios estratégicos.11

En Colombia, la vacuna contra la influenza está incluida en el Plan Ampliado de Inmunización (PAI) para los menores de dos años, mujeres gestantes y mayores de 60 años, entre otros grupos de riesgo.