Este 9 de agosto se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. Colombia es uno de los países en América Latina con mayor número de comunidades indígenas, incluidas regiones de  Quindío, Risaralda y Caldas. Julio, es una historia de vida sin duda ejemplar.

Por Ricardo Andrés Patiño Molina

Profesional en Comunicaciones

Agencia Colombiana de la Normalización y Reincorporación.

Eje Cafetero

 A sus 40 años, el excombatiente indígena Julio César Natura Restrepo sueña con llevar más progreso a su comunidad del Resguardo Gitó Dokabú, incrustado entre las montañas de Risaralda y Chocó.

Por su cabeza da vueltas la tienda que espera montar, cuando reciba del Gobierno Nacional el capital semilla por ocho millones de pesos.

Este beneficio de inserción económica es un incentivo que el Estado entrega a las personas que adelantan con éxito su proceso de reintegración con la ARN y lo pueden utilizar en vivienda, unidades de negocio o educación superior.

Julio es un líder de su comunidad que alberga alrededor de 200 personas entre niños, jóvenes, parteras, jaibanás (curanderos indígenas) y autoridades indígenas. A él también se le debe que una caseta comunitaria adorne este territorio del Modelo de Fortalecimiento Comunitario que lideró la ARN, con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

También dedicó 80 horas de su tiempo dentro del servicio social para construir una caseta cultural ancestral, en conjunto con otros 14 excombatientes, comunidad y guardia indígena. “Estoy feliz con estos proyectos. Valió la pena salir de la guerra para disfrutarlos”, dice Julio sin titubear.

Estos lugares responden a la necesidad de crear espacios de diálogo, convivencia, reconciliación y recuperación de saberes ancestrales entre las comunidades y los excombatientes, con miras a facilitar su reintegración a la vida civil y social. Julio es un testimonio de este proceso. “Tengo más experiencia para trabajar con la comunidad. Siempre me he sentido querido”.

Empoderado

El Resguardo Gitó Dokabú se constituyó hace 19 años. Está conformado por 14 comunidades, distribuidas en cuatro zonas. En Bajo Gitó, la voz de Julio inspira respeto por su compromiso y ejemplo de superación. Este embera katío saca pecho cuando habla de su presente. “La disciplina me ha mostrado el camino para ser una nueva persona, después de estar en el lugar equivocado”.

Los ojos de Julio también están puestos en sus cultivos de cacao, plátano, lulo y primitivo. Estos productos los comercializa en su territorio y en el corregimiento de Santa Cecilia, a 45 minutos de su comunidad.

Sus conocimientos agrícolas no han sido en vano. Sus días empiezan a las cinco de la mañana y terminan cuando el sol se esconde entre las montañas cargadas de historia. Julio no se queda quieto. Se la pasa entre sus cultivos, de arriba y para abajo, mirando cómo le puede servir a su pueblo indígena.

“Fueron como 10 años en el grupo armado. Me dio duro regresar porque muchos pensaron que les iba a ser daño, pero al contrario, llegué a aportar y a reconciliarme con todos. El diálogo fue fundamental”.

Este padre de seis niñas guarda fechas para coleccionar. En el 2015 ingresó a la ruta de reintegración, con sexto de bachillerato. Cuatro años después cambió sus botas pantaneras y bastón de mando por zapatos, toga y birrete, para graduarse de bachiller y como operario en agroindustria con énfasis en frutas y verduras en el Modelo de Entorno Productivo que se implementó en La Unión (Valle del Cauca).

Julio le pide a Dios que le dé salud y protección. Su familia es su bastón para recorrer montañas, ríos y caminos de herradura. Cuenta las horas para culminar su ruta de reintegración y ser un testimonio más de que la legalidad es el camino correcto.

** ‘Yo aporto una piedra al río’ se denominó la iniciativa comunitaria impulsada por la ARN, con el objetivo de construir la caseta cultural ancestral en la comunidad Bajo Gitó del Resguardo Gitó Dokabú.

** La ARN en el Eje Cafetero atiende 196 excombatientes indígenas que avanzan con su ruta de reintegración. 218 ya la culminaron. Además, 35 hacen parte del proceso de reincorporación.

** Atiende 35 excombatientes indígenas del proceso de reincorporación y XXX (Pendiente de confirmar) en reintegración.