Aunque en ciertos lugares la construcción de dichos muros se realiza de manera empírica,un  ingeniero de la UNAL Sede Manizales ha diseñado una guía.

En ella ofrece parámetros para facilitar el uso de las llantas sin descuidar los factores técnicos y teniendo en cuenta las características de los suelos manizaleños.

Nicolás Linares Serna, magíster en Ingeniería, explica que en la zona tropical las lluvias y las condiciones estructurales del relieve montañoso hacen que se presenten inestabilidades y se generen deslizamientos en las laderas afectando vías de comunicación.

Según el experto, “estas afectaciones son atendidas según el nivel de importancia estratégica y la prioridad de la vía dentro de la red vial de Caldas. Las vías terciarias reciben una menor atención e inversión, y por lo tanto los tratamientos geotécnicos convencionales limitan el alcance de las obras civiles al tornarse el factor económico en la variable principal”.

Al respecto, menciona que durante la temporada de lluvias se adelantan obras de estabilización solo en los puntos de mayor importancia para recuperar los anchos de la calzada y retornar la movilidad del sector, pero quedan otros que se podrían mejorar con el uso de llantas, con la ayuda de la escoria y la ceniza volante, residuos de la industria siderúrgica.

Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, los deslizamientos pueden ocurrir por la clase de rocas y suelos, la orientación de las fracturas o grietas en la tierra, la cantidad de lluvia en el área, la actividad sísmica y humana (cortes en ladera, falta de canalización de aguas, etc.) y la erosión (por actividad humana y de la naturaleza).

Residuos que dan una mano

El magíster Linares indica que su propuesta surgió como un aporte a la ingeniería. Para ello solicitó la colaboración de la Secretaría de Infraestructura de Caldas y obtuvo las muestras de 93 suelos de las seis subregiones de Caldas (Centrosur, Bajo Occidente, Alto Occidente, Norte, Alto Oriente y Magdalena Caldense), entre los cuales se encuentran suelos finos, arenas y gravas.

Menciona que tomó parámetros de resistencia de corte de suelos, mediante parámetros de cohesión y otros de clasificación de suelos.

Luego, con ensayos de laboratorio buscó su resistencia y durabilidad, el tipo de llanta apropiada, que para este caso son aquellas de rin 13 a 19. Después adquirió la materia prima en botaderos, un elemento que reduciría costos y sería una alternativa para gaviones o muros de gravedad sencillos.

Si el suelo es fino se recomienda el llenado con cemento, mientras en otros casos se puede usar material granular como afirmado o sub-base granular (escoria o ceniza volante).

Para amarrarlas sugiere usar lazos de polipropileno, amarras plásticas y acero. Aunque sostiene que en las vías de Caldas es común ver estos muros con llantas, vio que falta que alguien les explique a los ciudadanos cómo disponer de ellas y la cómo manejar la parte hidráulica, es decir cómo sacar el agua de modo que los muros tengan mayor durabilidad y además el carácter de una obra de estabilización.

Guía pensada en español

Según el investigador, una dificultad que encontró es que la información sobre las técnicas de bajo costo para la construcción de muros de contención es casi inexistente en español, pero se suelen encontrar en inglés y en francés.

“A partir de mi trabajo sería posible crear una base de datos con alcaldías y corporaciones en la que no solo se pueda encontrar la información de las 93 muestras ya existentes, sino que se pueda agregar nueva información”.

Esto permitirá que ante una posible contingencia se sepa qué tipo de suelo es el afectado y con qué material pueden rellenarse las llantas.

Menor impacto ambiental

En Colombia cada año se producen 61.000 toneladas de llantas usadas, cuya disposición final está a cargo de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI). De estos materiales solo se alcanza a comercializar un 50 % en la producción de subproductos por medio de corporaciones que se encargan de la recolección mediante diferentes empresas en distintas ciudades y municipios del país, regulados por la resolución 1326 el 6 de julio de 2017 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

De otra parte, el uso de la ceniza volante y la escoria producida en las siderúrgicas y termoeléctricas se ha extendido en la ingeniería civil, debido a que se busca mitigar la disposición final de este residuo. Este material alternativo se puede implementar como relleno en la construcción de muros de contención, la estabilización y cementación de suelos contaminados, terraplenes, sub-base, base y materiales cerámicos, entre otros.