En París, en 1956, Gabriel García Márquez no vivía de escribir sino de cantar, con veintinueve años, sin trabajo, habían cerrado El Espectador. Cantaba en un club nocturno.

Orlando Oliveros Acosta- Fundación Centro Gabo.

Hubo una época en la que Gabriel García Márquez no vivía de escribir sino de cantar. Fue en 1956 en París. Tenía veintinueve años, había escrito dos novelas y estaba sin trabajo porque en Colombia el dictador Gustavo Rojas Pinilla había cerrado El Espectador, el periódico donde oficiaba como corresponsal en Europa. Fue entonces cuando empezó a cantar profesionalmente en L’Scala, un club nocturno en el que se reunían los exiliados latinoamericanos.

Era la voz principal en una agrupación en la que también estaba el pintor venezolano Jesús Rafael Soto. García Márquez aparecía después del atardecer, agarraba un micrófono y entonaba un repertorio conmovedor de rancheras mexicanas. Gracias a esta rutina de cantante, el escritor ganaba 500 francos por noche que le alcanzaban para sobrevivir.

Mucho tiempo después, en los años del éxito y la fama, la música siguió siendo un elemento esencial en la vida y obra de Gabo. Tanto así que el autor llegó a afirmar que Cien años de soledad era un vallenato de 450 páginas, El otoño del patriarca un concierto para piano de Béla Bartók y El amor en los tiempos del cólera un bolero sobre amores contrariados.

Esta musicomanía alcanzó su clímax en 1982, cuando la Academia le otorgó el Premio Nobel de Literatura y varios conjuntos de música folclórica invadieron la ceremonia de recepción del galardón y entibiaron con sus voces el frío invernal de Estocolmo.

De modo que este 6 de marzo la Fundación Gabo celebra con música los 93 años del nacimiento de Gabriel García Márquez. Para ello hemos preparado La Rocola de Gabo: cuatro listas de canciones predilectas del narrador colombiano a partir de sus memorias, entrevistas, artículos de prensa, obras de ficción y estudios biográficos. No te pierdas estas bandas sonoras de Macondo:

El vallenato fue un género musical indispensable en la vida y obra de García Márquez. Oriundos del Caribe colombiano, los primeros cantantes de música vallenata eran llamados juglares y solían viajar de un pueblo a otro relatando anécdotas cotidianas al son del acordeón. Esta manera de contar la realidad inspiró la técnica narrativa de Cien años de soledad.

Frente a la lista de vallenatos que le gustaban al escritor colombiano, el personaje más representativo es Aureliano Segundo, el hombre más parrandero de la familia Buendía. Bromista empedernido, este Aureliano pasa los mejores años de su vida tocando el acordeón y organizando las mejores fiestas de Macondo en la casa de su amante.

  1. Elegía a Jaime Molina (Rafael Escalona).
  2. La custodia de Badillo (Rafael Escalona).
  3. La casa en el aire (Rafael Escalona).
  4. El testamento (Rafael Escalona).
  5. La vieja Sara (Rafael Escalona).
  6. El compadre Simón (Rafael Escalona).
  7. La diosa coronada (Leandro Díaz).
  8. Matilde Lina (Leandro Díaz).
  9. La gota fría (Emiliano Zuleta).
  10. Sierva María (Germán Serna Daza / Canta Alejo Durán).
  11. El mochuelo (Adolfo Pacheco).