Este es el cuento de Haren, Yenory y Feryer, hermanos afrocolombianos de Pueblo Rico, Risaralda. Sus voces transmiten alegría, esperanza y sueños en Mambrú, iniciativa de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización.

Por Ricardo Andrés Patiño Molina

Profesional en comunicaciones de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización.

Este es el cuento de Haren, Yenory y Feryer, tres hermanos afrocolombianos del corregimiento de Santa Cecilia en Pueblo Rico, Risaralda. Sus voces transmiten alegría, esperanza y muchos sueños al lado de Mambrú, la iniciativa de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) que crea entornos protectores para que niños, niñas, adolescentes y jóvenes crezcan alejados de la violencia y potencien sus talentos.

Haren, de 15 años, habla con propiedad de Mambrú. Si algo le ha quedado claro de sus lecturas en la cartilla pedagógica es que los niños y jóvenes deben protegerse y cuidar a sus hermanos. También ha adquirido habilidades para ser más espontánea y tener confianza con los integrantes del consejo comunitario de Piedras Bachichí, donde 30 menores aprenden con Mambrú que los niños tienen derecho a ser felices, educarse y recrearse.

“Con Mambrú nos hemos unido más como comunidad, porque la iniciativa nos muestra el camino correcto. Con mis hermanos leemos juntos y hablamos de la importancia de protegernos y de amar nuestra ancestralidad”, comenta Haren, estudiante de décimo en la Institución Educativa Agroambiental Pío XII.

Feryer brilla por su espontaneidad. Sueña con ser chef y disfrutar de los sabores de su tierra, la que lo vio nacer hace 12 años. Yenory, de 11 años, se tiene confianza con el fútbol. Le gusta ser arquera, aunque tiene talento para los cambios de frente y hacer goles. En la delantera también marca la diferencia.

Haren tiene talento para el diseño de modas. Su abuela era costurera y su mamá, Yenny, tiene un taller en el que aprende todos los días. “Algunos se ponen una prenda por moda, pero lo que no saben es que la ropa transmite alegría y también refleja cómo nos sentimos”, expresa Haren.

Mambrú también beneficia a otros 30 menores del consejo comunitario de Santa Cecilia. Haren, Yenory y Feryer reflejan la felicidad que cada niño y joven le imprimen a cada taller, pues han perdido los miedos del pasado por la violencia para convertirlos en oportunidades y transformar su territorio.

Dato de interés

En la comunidad de Portachuelo del resguardo Cañamomo Lomaprieta, de Riosucio, Caldas, también se implementa la iniciativa Mambrú. Se benefician 45 niños, niñas, adolescentes y jóvenes, quienes conforman un grupo deportivo y el semillero infantil de bomberos.