Las autoridades decomisaron 3493 aletas de tiburón y 117 kilos de vejigas natatorias de pez en el Aeropuerto Internacional El Dorado de Bogotá. El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Carlos Eduardo Correa, rechazó con vehemencia este hecho y dijo que caerá todo el peso de la ley contra los responsables.

El Ministerio está fortaleciendo los mecanismos de control y sanciones. Ya son una realidad la Ley de Delitos Ambientales y el decreto 690 sobre el manejo sostenible de la flora silvestre y de los productos forestales no maderables.

El Ministro rechazo contundentemente el tráfico ilegal de tiburones, especies vitales para la salud de los océanos y dijo que las aletas incautadas equivalen a entre 900 y 1000 tiburones sacrificados.

La Ley 2111 de 2021, de delitos ambientales, tipifica el tráfico de fauna como un delito con una pena de prisión de 60 a 135 meses. La exportación o comercialización de aletas de tiburones es un agravante que incrementa la pena de una tercera parte a la mitad, señaló.

El recurso hidrobiológico estaba en 10 bultos que habían sido enviados desde Roldanillo, Valle del Cauca, y tenían como destino Hong Kong. “El 18 de marzo expedimos el decreto 281 de 2021, mediante el cual establecimos medidas para la protección y conservación de tiburones, rayas marinas y quimeras en todo el territorio nacional”, dijo el jefe de la cartera ambiental.

Los tiburones tienen gran importancia ecológica para la salud de los océanos. Son altamente vulnerables a la pesca y al comercio ilegal, por lo que se requiere de grandes esfuerzos nacionales e internacionales para su conservación.