Una investigación de la UNAL exploró los conceptos de desigualdad en los campos social, de salud y movilidad, a través de la accesibilidad espacial o geográfica.

Un estudio con datos de 2018 muestra que según la infraestructura de transporte y del acceso vial a diferentes sectores de Manizales, solo el 7 % de las emergencias vitales ocurridas en el estrato 2 fueron atendidas en un intervalo de 5 minutos, mientras que las de los estratos 5 y 6 recibieron atención del 100 % en el mismo rango de tiempo.

Las cifras fueron obtenidas por Diego Alexander Escobar, ingeniero civil de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, en una investigación en la que exploró los conceptos de desigualdad en los campos social, de salud y movilidad, a través de la accesibilidad espacial o geográfica.

En ese sentido, encontró que la calidad y la densidad de la infraestructura de transporte para salir o llegar al lugar donde ocurre cualquier emergencia médica determina la facilidad o dificultad del acceso a un centro de urgencias y del ingreso de una ambulancia, lo cual se traduce en desigualdades sociales.

“En general, los estudios de desigualdad en salud se enfocan en medir la calidad tanto del servicio como de la información, además de la oportunidad en el tratamiento o los resultados de los procedimientos médicos, pero no en la equidad en el acceso al transporte para un rápido desplazamiento hasta los centros de urgencias”, señala el ingeniero Escobar.

En ese sentido, explica que cuando ocurre una emergencia se recibe la llamada de una persona que pide ayuda e informa las circunstancias del hecho, se identifican los principales factores y las necesidades que el paciente requiere para afrontar una urgencia vital o no.

“Como el paciente debe llegar lo antes posible a un centro de urgencias, el tiempo de respuesta (ambulancia – evento) y de transporte (evento – centro de urgencias) se convierten en variables cruciales para su supervivencia”, sostiene el ingeniero.

Factores críticos

Según el investigador, a pesar de que los hospitales y la infraestructura para los cuidados de la salud son vitales en cualquier ciudad, los servicios urbanos y las redes de transporte están distribuidos de manera inequitativa, es decir que muchas zonas tienen poca oferta de servicios y equipamientos.

Este factor se vuelve crítico en territorios (ciudades, barrios) de bajos y medianos ingresos, en los cuales el acceso a estas oportunidades tiende a ser inequitativo.

“Esta situación se da porque la planificación de los centros de salud no está enfocada en solucionar desigualdades sociales, sino en tener mayores utilidades económicas”, subraya.

“Los estratos socioeconómicos de bajos ingresos (1 y 2) son los que tienen peor cobertura, ya que para cubrir el 100 % de sus poblaciones requieren de 16 y 23 minutos respectivamente. Además, para los estratos 1 y 2 solo se logra cubrir entre el 13 y 15 % de la población, respectivamente, mientras que para los estratos 5 y el 6 se abarca el 98 y 79 % de sus poblaciones, en ese orden”, explica el ingeniero.

“En Manizales, solo 9 de 124 barrios cumplen los tiempos de transporte. Esta cifra es un punto de partida para mejorar las políticas y logística de despacho de ambulancias, con el fin de que estas salgan del centro más cercano al evento”, agrega.

Esta investigación evidencia la necesidad de mejorar la planificación de equipamientos para la atención de urgencias, con el fin de no incurrir en grandes pérdidas de tiempo en el transporte de un paciente con una urgencia vital.

“Si hay una mejor distribución espacial, tanto de centros de ambulancias como de los de urgencias en cada uno de los estratos, habrá mayor probabilidad de ganar tiempo, ya que al tener mayores opciones de atención se podrán inducir fácilmente en recorridos de menor distancia y por ende menores tiempos de viaje, lo que permitirá superar brechas sociales y de atención desigual en salud”, concluye el investigador.