La implementación de los acuerdos en Caldas fue verificada por la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia.

Igualmente,  la Procuraduría de Seguimiento del Acuerdo, la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN), excombatientes y dirigentes del Partido FARC y los  secretarios del gobierno de Caldas

“Tengo una impresión positiva porque todo el staff de la Gobernación de Caldas se ha declarado realmente muy comprometido con el Acuerdo de Paz y está presto a articularse con otras entidades en el proceso de implementación del acuerdo”, señaló la jefe de la Oficina Regional de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas, Lorena Perfeta.

Entre las acciones emprendidas por la Gobernación de Caldas para la implementación de los acuerdos sobresale el proyecto piscícola de La Pangola, en la vereda La Rueda, del resguardo indígena colonial Cañamono Lomaprieta de Riosucio.

La inversión de 58 millones 400 mil pesos, que beneficia a 40 excombatientes y seis mujeres víctimas, incluye el montaje de seis estanques, entrega de 9.000 alevinos y alimento para los peces.

La iniciativa genera ingresos y fortalece el desarrollo de las familias de los excombatientes, quienes reciben capacitación del Sena para sacar adelante el proyecto piscícola.

“Nos permiten consolidar un sueño”, expresó, José Esteban Tapasco Trejos, responsable de la reincorporación de Riosucio y representante legal de la cooperativa Multiactiva e Indígena para la paz Coomipaz.

Tapasco comentó, además, que “no es ficción, es realidad nuestro proyecto productivo. Gracias por apoyar a los que nos apartamos de las armas y creemos en la paz”, añadió.

La secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural de Caldas, Ana Milena Nieto Ossa, indicó que vienen procesos próximos de cosecha y poscosecha que requieren unas adecuaciones en territorio para lograr que este proyecto llegue a feliz término.

 

La Unidad de Derechos,  de la Secretaría de Gobierno,  trabaja con la cooperación de la fuerza pública, la Unidad Nacional de Protección, la ARN y la población vulnerable, en alertas tempranas para prevenir el reclutamiento.

Uno de los programas más sobresalientes es ‘Mambrú no va a la guerra, esto es otro cuento’.