Con la instalación de puentes aéreos para los animales, tipo telaraña, se reduciría hasta en un 50 % el atropellamiento de especies que cruzan por las vías.

Igualmente se integrarían ecosistemas fragmentados por la construcción de carreteras y se protegería la diversidad de fauna.

Esta es la propuesta del proyecto “Vías que conectan vidas”, que consiste en diseñar puentes de fauna elevados para conectar ambos lados de una vía, e internamente en los bosques, simulando una telaraña entre la vegetación para aumentar la accesibilidad al paso aéreo.

Esta iniciativa de siete estudiantes del Seminario de Proyectos en Ingeniería I de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, busca disminuir los factores que producen la pérdida de biodiversidad de la fauna silvestre cercana a la vía que conecta los municipios de La Ceja y La Unión, en Antioquia.

José Armando Herrera, estudiante de Ingeniería Ambiental, se sensibilizó con la problemática del atropellamiento de animales expuesta por el investigador Juan Carlos Jaramillo Fayad en una conferencia dictada en 2019, y al conocer un informe de la organización Mongabay (2018), según la cual mientras en Brasil cada año mueren atropellados 475 millones de animales –más de 1,3 millones al día–, en Estados Unidos se registran 365 millones.

Aunque en Colombia no hay cifras nacionales, sí existen estudios puntuales, como el adelantado por la Red Colombiana de Seguimiento de Fauna Atropellada (Recosfa), Devimed S.A. y la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (Cornare) en el Oriente Antioqueño, en 142 kilómetros de vías de los municipios de La Ceja, La Unión, El Retiro, Rionegro y Envigado, que reportó 578.284 vertebrados silvestres atropellados por año.

El estudiante Herrera propuso el desarrollo de estrategias de mitigación al considerar que varios autores le atribuyen la disminución de especies al impacto de los proyectos viales, que ocasionan especialmente atropellamiento, aislamiento de poblaciones y cambio forzado en patrones reproductivos de la fauna silvestre.

Conectando vidas

Para el proyecto “Vías que conectan vidas” los estudiantes obtuvieron datos de la Recosfa, facilitadas por el biólogo Jaramillo Fayad, uno de los creadores y líderes del Programa de Ecología de Carreteras e Infraestructura Verde (Peciv) y de Recosfa, y para la primera fase escogieron 11 kilómetros de la vía La Ceja-La Unión.

En una muestra de 157 atropellamientos fatales en esa vía, identificaron que las zarigüeyas, con 55 datos, y el sapo de la caña con 10, son las especies más atropelladas. Con el Spatial Analysis del sotfware ArcGIS, sistema de información geográfica, identificaron puntos críticos o de atropellamientos más frecuentes.

En ese tramo, la zarigüeya, el oso perezoso y otras especies necesitarían más un paso aéreo, en tanto que especies rastreras como sapos y lagartijas usarían más los inferiores.

El proyecto propone instalar en esos puntos cuatro pasos de fauna aéreos (superiores), la adaptación de dos Box-Culvert (pasos de fauna inferiores) y reductores de velocidad tipo estoperoles plásticos en tramos de vía rectos.

“En internet encontramos puentes aéreos básicos, con mallas y dos soportes a los lados de la vía, pero queríamos crear uno diferente, que se conectara más con el bosque, que ofreciera varios accesos a los animales y que se mimetizara con la vegetación”, cuenta el estudiante Herrera.

Así, plantearon un “paso de fauna elevado tipo telaraña”, un puente ubicado a 4,2 m de altura sobre la vía, construido en madera y soportes de hierro, con dos extensiones en forma de red que se adentran en el bosque a partir de ese punto central del ducto por donde pasan los animales.

Los Box-Culvert se adaptarán con mallas de acero galvanizado que impidan el paso de las especies por encima de la vía y los guíen a la estructura inferior; estos permiten especialmente el paso de anfibios y reptiles.

El costo del proyecto en esta primera fase es de 50 millones de pesos, que se espera sean aportados por instituciones públicas y privadas de la región para contribuir a proteger la biodiversidad.

“Vías que conectan vidas” se convertirá en el proyecto de pasos faunales más denso del país, con 0,45 pasos de fauna por cada kilómetro de vía, superando a la Ruta del Sol que tiene 0,06 (adaptado de Agencia Nacional de Infraestructura ANI, 2016).

Los estudiantes del proyecto son: José Armando Herrera, Jairo Andrés Bastidas, Daniel Carmona, Alejandro Castiblanco, Laura Camila Duque, María Camila Ramírez y Luis Alfonso Segura.