“Sin embargo, si dichas pruebas –conocidas como serológicas– se utilizan de manera adecuada, se podrían convertir en una herramienta óptima para tomar decisiones sobre el control de la epidemia.

Así lo aseguró la microbióloga Gabriela Delgado, profesora de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), durante una charla on-line en la que presentó los resultados de un trabajo adelantado con otras universidades en el análisis de pruebas serológicas e identificación de anticuerpos. En este participaron los investigadores Johana Vargas y Carlos Álvarez.

La científica Delgado dijo que “como academia se debe estar en la capacidad de avanzar, no solo evidenciando la calidad de las pruebas serológicas, sino también la respuesta inmunomoral reflejada en anticuerpos, pensando en una vacuna o en evaluar la eficacia de las posibles vacunas en las que se está trabajando actualmente”.

El estudio se llevó a cabo con pacientes infectados en una clínica de Bogotá, y aunque la muestra no fue muy amplia, sí es relevante pues permite relacionar los resultados con lo reportado en la literatura científica de las últimas semanas.

Así, para analizar la respuesta inmunológica de los pacientes se analizaron 10 marcas comerciales de pruebas serológicas disponibles en el país. En un primer grupo, “casi recién infectado”, se evidenció una leve tendencia a tener mayor positividad en la inmunoglobulina M (IgM), mientras que en la G (IgG) parece débil. En varios casos, aunque la banda no está tan marcada, la prueba se puede considerar como positiva. La inmunoglobulina es una proteína que mide la concentración de anticuerpos.

En un grupo de pacientes que tenían un “tiempo medio reportado con síntomas”, los resultados muestran una mayor positividad para las inmunoglobulinas en general, lo cual indica que hay un pico en la segregación de estas sustancias en los individuos.

En relación con los pacientes que llevaban entre “24 y 35 días infectados”, los datos muestran que el pico empieza a descender con un predominio que concuerda con la literatura disponible y que indica que hay un predominio de la inmunoglobulina G (IgG).

La profesora Delgado destaca que “con estos resultados, primero, es fundamental que la tasa de coincidencia con el RTPCR (reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa) esté reportada en cada prueba. A pesar de que estas varíen, todos los pacientes infectados (sintomáticos o asintomáticos) presentan positividad al RTPCR, uno de los métodos de laboratorio más utilizados y exactos para detectar el nuevo coronavirus. Segundo, muchas de las muestras se validaron con una muestra muy pequeña como para tener una confiabilidad significativa; y tercero, muy pocas pruebas muestran el tiempo en el que se tomó, lo que asegura un alto grado de sensibilidad, que realmente no corresponde”.

Lo esencial de identificar los anticuerpos

El registro de anticuerpos es un aporte para el estudio posterior de vacunas y terapias, pues se tendría en cuenta la referencia de cómo reacciona el cuerpo de manera autónoma ante el virus.

Un segundo uso es el del suero convaleciente (aporte de pacientes que superen la infección por el virus), en cuyo estudio ya está avanzando el mismo grupo investigador. Esto permite la vigilancia epidemiológica de grupos de riesgo y el monitoreo de los pacientes asintomáticos.

La profesora Delgado destaca que “aunque los anticuerpos juegan un papel fundamental, si no son neutralizantes, la presencia de otros anticuerpos en altas cantidades es un indicador de casos críticos de la enfermedad o de una falla o enfermedad inmune, lo que puede generar un mayor éxito del virus al colonizar más células de glóbulos blancos”.

Desmitificando las pruebas serológicas

En un individuo que tenga el sistema inmunológico en óptimas condiciones, cuando responde a un atacante se despiertan algunas señales que pueden ser detectadas y que dan cuenta de la exposición o el contacto con un agente externo. Estas pruebas buscan identificar las sustancias antígenas y los anticuerpos presentes en el microorganismo intruso –virus o bacteria–, en este caso el Sars-Cov-2, o coronavirus.

“No son pruebas de diagnóstico, porque efectivamente el individuo analizado estuvo en contacto con el virus, y en ningún caso da cuenta de si en el momento de la prueba estaba infectado; en todos los casos, el personal se debe apoyar en otras pruebas para determinar la infección”, explica la docente.

Las diferentes técnicas aplicadas para realizar pruebas serológicas tienen ventajas y desventajas que dependen del laboratorio o centro donde se realicen. De la más sensible a la menos sensible se encuentran: la quimioluminiscencia, ELISA y las pruebas rápidas (inmunocromatográficas); estas últimas son parecidas a una prueba de embarazo y se manifiestan a través de los reveladores, representando la reacción específica, si es que existen los anticuerpos contra el microorganismo