Lo que ha sucedido con el ingeniero Uriel Orjuela Ospina es la demostración de que la institucionalidad de los tres departamentos es débil en tanto dependa de un cambio de gobierno cada cuatro años.

Así dice en uno de los apartes de un comunicado a la opinión pública del Comité Intergremial del Quindío, cuyos integrantes dicen estar  preocupados por los antecedentes que rodearon el hecho.

Y continúa : “Con un nombramiento hasta el 31 de diciembre de 2021, el profesional quindiano, que obtuvo el cargo luego de un proceso de selección liderado por el Departamento Administrativo de la Función Pública a través del mecanismo de concurso de méritos, debió retirarse luego de no recibir el respaldo de su consejo directivo compuesto por los gobernadores de Caldas, Risaralda y Quindío.

Este precedente deja de manifiesto, no solo que se desestimó un proceso surtido con el objetivo de elegir el funcionario mejor calificado para afrontar los desafíos técnicos y estructurales del nuevo cargo, sino que se trastoca la figura para llevarla al terreno burocrático y político, un escenario desde donde se desvirtúa la esencia de su concepción.”

La comunicación, firmada por Diana Patricia López Echeverri, presidenta del Comité, dice finalmente: La enseñanza de este episodio nos deja claro que las señales de lo que augura este sistema de integración regional no son buenas alrededor de un tibio panorama en el que solo se percibe el sin sabor de decisiones individualistas que no logran tejer el pensamiento colectivo que los habitantes del Eje Cafetero merecemos construir.

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