El exfuncionario intercedió para direccionar decisiones judiciales a cambio de dinero, según la Fiscalía. Un juez penal ordenó la captura inmediata del procesado.

La Fiscalía General de la Nación demostró en juicio que el exmagistrado Francisco Javier Ricaurte Gómez, junto a algunos funcionarios judiciales y un grupo de abogados, promovió y dirigió una organización criminal que, en al menos tres oportunidades, recibió dádivas para interceder en el curso de procesos penales contra aforados constitucionales.

El juez 10° Penal de Circuito de Bogotá avaló los elementos probatorios y testimonios obtenidos, y emitió sentido de fallo condenatorio contra Ricaurte Gómez por los delitos de: concierto para delinquir agravado, cohecho por dar u ofrecer, en concurso homogéneo; utilización indebida de información privilegiada y tráfico de influencias.

La Fiscalía estableció que, en la red de corrupción, el abogado Luis Gustavo Moreno era el encargado de recibir los dineros de los procesados que él contactaba. En cada caso, la suma era distribuida entre el exmagistrado Ricaurte Gómez y otras personas, quienes se encargaban de realizar gestiones indebidas en diferentes instancias judiciales para manipular las decisiones e intentar favorecer a los aforados que pagaron.

Dos de los eventos acreditados están relacionados con procesos que se seguían en el despacho del exmagistrado Gustavo Malo Fernández.

En uno, el excongresista Álvaro Antonio Ashton Giraldo habría entregado 1.200 millones para dilatar, archivar o prescribir la investigación en su contra por presuntos nexos con grupos paramilitares. Aquí Ricaurte Gómez recibió $400 millones .

En el otro hecho, el exsenador Musa Besaile Fayad, supuestamente, pagó $ 2.000 millones para frenar una orden de captura en su contra. En esa ocasión al exmagistrado le correspondieron 250 y $ 290 millones .

Un tercer caso está relacionado con $30 millones  que, al parecer, dio el exgobernador de Valle de Cauca, Juan Carlos Abadía, para presuntamente dilatar un proceso por corrupción.