Llegaron en 21 vuelos humanitarios recibidos por funcionarios de Migración Colombia, Cruz Roja, Policía Nacional y la Secretaría de Salud de Bogotá. Llegaron al aeropuerto El Dorado.

Esmeralda Osorio fue una de las primeras personas en descender del avión.  Esta empresaria de turismo, nacida en Cartagena, llevaba dos meses varada en Tegucigalpa, la capital de Honduras.

Su rostro, al igual que el de los otros 103 pasajeros que la acompañaban en el vuelo de carácter humanitario proveniente del país centroamericano, transmitía dos emociones: alegría y cansancio. Era de esperarse, pues acababa de tener un viaje de tres horas que se sumaba a los interminables días varadas en el extranjero, pero que, finalmente, terminaron el pasado miércoles 29 de abril tras pisar tierra colombiana.

“Yo estaba en una isla llamada Roatán, en Honduras, cuando dieron la noticia del cierre de fronteras por el Covid-19. Todo fue muy rápido. Allí me quedé en cuarentena más de un mes y medio, hasta que se dio la posibilidad del vuelo. Estoy dichosa, no saben cómo extrañé mi tierra”, cuenta Esmeralda.

Durante todo el trayecto Esmeralda estuvo acompañada, muy de cerca, por un oficial de Migración Colombia. Él le daba la bienvenida y le entregaba una serie de recomendaciones que ella trataba de recordar al pie de la letra. No era fácil, pues su mente y su corazón ya estaban en su casa, ubicada en el centro de Bogotá.

Por fortuna, las instrucciones del protocolo a seguir eran recordadas continuamente a lo largo del camino por cerca de 25 oficiales de Migración Colombia, destinados a este tipo de operativos para atender los vuelos de carácter humanitario que llegan al país. Desde que inició el cierre de fronteras, el pasado mes de marzo, han aterrizado en Colombia 21 vuelos de carácter humanitario, lo que ha permitido que 2.256 connacionales regresen a su tierra.

Claudia Sofía Barón, Directora Regional de Migración Colombia en El Dorado, explica que la puesta en marcha de estos operativos es un granito de arena para apoyar el regreso de los compatriotas que quedaron varados en el extranjero: “adoptamos todas las medidas de bioseguridad para hacer nuestro trabajo de la mejor manera y que nuestros compatriotas tengan un feliz regreso. Usamos caretas, guantes, gel antibacterial, alcohol, y trajes especiales para protegernos y proteger a los pasajeros”, afirma.

Y es que el trabajo que realizan los oficiales de Migración es milimétrico. Previamente reciben los pasaportes, conducen a los pasajeros al scanner de temperatura y luego los ubican en la sala de inmigración, con sillas dispuestas a dos metros de distancia.

Todo para adelantar el control migratorio y la firma del compromiso de aislamiento total por 14 días de forma eficiente y segura. Mientras eso ocurre, personal de la Cruz Roja Colombiana toma la temperatura a los pasajeros y están pendientes de cualquier sintomatología.

Juan Carlos Segura, técnico de bicicletas, también llegó en este vuelo. Su aventura empezó hace tres meses cuando decidió, junto con su novia, hacer un recorrido por Centroamérica. Pasaron por Panamá, recorrieron Costa Rica, disfrutaron Nicaragua, pero el sueño de llegar a México acabó en Tegucigalpa, en Honduras, cuando llegó la noticia de la pandemia.

Ahora en Colombia recuerda los angustiosos días de aislamiento: “la cuarentena es más difícil cuando estás lejos de tu tierra, de tus familiares”. Por fortuna, lograron pagar un arriendo, y durante mes y medio salieron adelante. Cocinaron, se acompañaron y como pudieron se las ingeniaron para conseguir los recursos para regresar al país.

“Me alegra que los protocolos de llegada sean rigurosos en El Dorado, no podemos dejar escapar nada. Me gustaron las charlas porque a veces se nos olvida lo que debemos hacer y los cuidados que debemos tener”, cuenta Juan Carlos al recordar que el personal de la Policía y la Cruz Roja también les explica la importancia del uso del gel, del tapabocas y de mantenernos aislados.

“En Migración Colombia estamos atentos a todos los requerimientos que tienen los pasajeros. Una vez pasan el protocolo y cumplen los requisitos, salen del aeropuerto directo a buses destinados para llevarlos a sus respectivos domicilios. Les brindamos todas las garantías de cuidado”, enfatiza Claudia Sofía Barón.

Así lo entendió Alexandra Pérez, empresaria bogotana, quien también llevaba dos meses varada en Honduras: “Yo me fui de vacaciones, pero llegó la pandemia y cambió todo. Durante todo este tiempo extrañaba a mi familia, a mi hijo, por eso estos vuelos de carácter humanitario son tan necesarios. Alivian un gran dolor”, explica.

Alexandra también cumplió todos los protocolos: firmó el compromiso de aislamiento, entregó sus datos y se comprometió a cumplir con cada indicación, “tenemos que quedarnos en casa, no podemos poner en riesgo a ninguna persona”, agrega.