Ante la temporada de fin de año, las personas interesadas en viajar a lugares turísticos de Colombia deben conocer la situación real de los diferentes destinos y extremar las medidas de protección.

Actualmente la posibilidad de contagio es alta.

Así mismo, quienes tengan enfermedades de base o de alto riesgo, y los adultos mayores, deberían abstenerse de viajar a estos destinos o de compartir espacios cerrados o con aglomeración de personas, como restaurantes y bares, entre otros.

Así lo asegura  Fernando de la Hoz, médico epidemiólogo y docente de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), ante la preocupación por los viajes a zonas turísticas, en los que se puede aumentar el número de contagios por COVID-19.

Ciudades importantes para el sector turístico, como Cartagena o Santa Marta, reportan actualmente un aumento preocupante en la transmisión del virus.

Por ejemplo en Cartagena se informan alrededor de 400 casos diarios de contagio, por lo que los expertos consideran que la ciudad atraviesa un segundo pico epidémico y que posiblemente vaya desde diciembre hasta enero de 2021.

Dentro de los factores que pudieron contribuir a las cifras, el especialista señala la reciente temporada de inundaciones como consecuencia del huracán Iota, cuando se tuvo que reubicar a 150.000 personas afectadas en albergues improvisados. Así mismo, no se descartan otros eventos como las fiestas de la Independencia y la llegada de la temporada alta para el sector turístico.

Otras ciudades del interior del país –también importantes para este sector–, como Armenia, y Manizales, en el Eje Cafetero, presentan una actividad importante respecto a la transmisión del virus, pues muchas de ellas aún están en el primer pico.

Sin embargo, en ciudades como Bogotá, Bucaramanga y otras, a excepción de Cali, los niveles de contagio han bajado manteniéndose más o menos estables, por lo que si las personas se desplazan de ellas, donde la transmisión ya es menor, a zonas de transmisión alta, aumentan su riesgo.

“Lamentablemente se tiene la creencia de que cuando se sale de sala ya se está seguro, y no es así. Se deben seguir usando todas las precauciones, pero especialmente evadiendo los sitios de mayor riesgo, como los lugares cerrados o con alta concentración de personas –como bares y restaurantes– y las aglomeraciones aún en campo abierto, entre otros”, señala el doctor De la Hoz.

Sin bajar la guardia

En esta temporada alta, que se espera vaya hasta finales de enero, las autoridades y los alcaldes de los diferentes municipios deben tomar todas las medidas para evitar que los restaurantes, hoteles y bares superen los aforos permitidos por ley.

“Se sabe que el sector turístico ha tenido un año muy difícil y existe la tentación de aprovechar esta temporada para reponer de alguna forma las pérdida, pero hay que tomarlo con precaución, procurando proteger la salud pública, mientras que al mismo tiempo se permite la actividad comercial y turística, para que no se agrave el problema”, agrega el especialista.

En su opinión, hay sitios considerados “de menor riesgo”, como las playas, donde las condiciones de viento y alta radiación solar no favorecen la transmisión del virus. No obstante, las personas deben mantener las precauciones de la distancia y evadir los momentos en que haya más concentración de personas, sobre todo aquellas que tienen factores de riesgo.