En este corregimiento de Pensilvania,  oriente de Caldas, la entidad trabajará con la comunidad en la reparación colectiva, una de las más afectada  por la violencia.

La labor se sigue adelantando en distintos puntos de la geografía del Eje Cafetero, de la mano de los profesionales a cargo y cumpliendo con todos los protocolos de bioseguridad que por tiempos de COVID-19  se deben atender para evitar contagios en el territorio.

Esta vez los funcionarios de la Unidad llegaron hasta el corregimiento de San Daniel situado a una hora y 15 minutos del municipio de Pensilvania, con el fin de trabajar en conjunto con las víctimas que conforman el comité de impulso (cerca de 30 personas) y cumplir con la fase del diagnóstico del daño en el territorio.

«Con este diagnóstico buscamos como Unidad determinar todas las afectaciones y violaciones de derechos humanos y derecho internacional humanitario, que sufrieron todos los habitantes de San Daniel y sus 22 veredas por cuenta del conflicto armado», expresó la directora territorial Laura Moreno, sobre este ejercicio.

En desarrollo de estas jornadas se aplicaron metodologías de reconocimiento frente al estado emocional de los habitantes del territorio, se escucharon los relatos de  los miembros del comité y líderes del corregimiento acerca de las consecuencias a causa de la presencia de grupos armados ilegales en el municipio y se realizó la línea de tiempo para tener una radiografía de lo que se requiere para iniciar este proceso de reparación.

La Unidad realizará una última jornada de diagnóstico del daño durante el mes de agosto, aplicando la metodología de mapa de la comunidad y utilización de viñetas, dejando todo listo para iniciar la formulación del Plan Integral de Reparación colectiva.