Frente a uno de los retos de pasar de la presencialidad a las clases virtuales , la Universidad Nacional  ha logrado que el 85 % de los 7.500 cursos semestrales estén en esta nueva modalidad .

Así lo destaca la profesora Dolly Montoya Castaño, rectora de la Institución, para quien una de las acciones clave en esta época de pandemia es mantener las instituciones vivas, activas, solidarias y sostenibles.

En ese sentido, uno de los desafíos para hacerle frente a la emergencia ha sido evitar la deserción mediante el acompañamiento integral, la flexibilidad académica, las facilidades de pago, los apoyos económicos, de alojamiento, alimentación, trasporte y la atención integral.

En el foro “La educación superior en Nicaragua y el impacto del COVID-19”, organizado por el Consejo Nacional de Universidades de Nicaragua, la directiva precisó que las decisiones que se han tomado en diferentes universidades de la región y del mundo frente a las medidas para evitar la propagación de la COVID-19 han sido muy similares.

Recordó además que desde la UNAL ya se venía trabajando en potencializar la trasformación digital como un cambio cultural apoyándose en instrumentos tecnológicos para tener más democracia y una comunicación más amable y de calidad.

Comité de crisis

Otro reto es hacer sostenibles las instituciones en medio de la crisis. En el caso de la UNAL, se conformó el Comité de Crisis para evaluar el momento, establecer un escalafón para las inversiones y mantener la sostenibilidad financiera de la Institución.

Uno de los logros de estas estrategias es que ahora se tienen más estudiantes y menos deserción que antes de la pandemia; además, 31.000 de los 60.000 estudiantes de la UNAL están con matrícula cero; se pasó de 10.000 a 80.000 usuarios en línea, y se trabaja tanto con instituciones de investigación y desarrollo como con los sectores productivos, las instituciones del Estado y las comunidades, dijo la rectora

Frente a la virtualidad

Señaló que la educación virtual ha revelado diferencias importantes en las herramientas de los estudiantes, y que las universidades procuran que todos tengan una experiencia más equitativa y esa es una de las razones por las que se extrañan los campus presenciales.

Destaca que “la educación virtual enriquece la formación integral, que requiere de las vivencias universitarias presenciales como las conferencias, las actividades culturales, la interacción fuera del aula con los compañeros, además de una formación ética y científica de alta calidad que permita construir conocimiento pertinente para la sociedad”.